Crisis láctea: la producción es récord, pero la rentabilidad sigue en rojo y crecen las empresas en problemas
La lechería argentina atraviesa una paradoja cada vez más marcada. En 2025, la producción de leche alcanzó uno de los niveles más altos de los últimos años, pero ese crecimiento no se tradujo en mejores márgenes. Por el contrario, la rentabilidad del sector sigue deteriorándose y la lista de empresas en crisis continúa ampliándose.
En las últimas horas, una nueva firma del sector ingresó en concurso preventivo. Se trata de la pyme cordobesa Guaymallén, dedicada a la lechería y la ganadería, que recurrió a esta herramienta para afrontar una deuda superior a los USD 19 millones. Según se informó oficialmente, la empresa enfrenta márgenes ajustados, caída del precio real de la leche y dificultades financieras para sostener el capital de trabajo.
El caso se suma a una nómina cada vez más extensa que incluye a SanCor, La Suipachense, ARSA y Verónica, entre otras compañías industriales y tambos que durante el último año atravesaron procesos de reestructuración, cierres o situaciones financieras críticas.
Números en verde, empresas en rojo
El contraste aparece al observar los datos productivos. En noviembre de 2025, la producción de leche alcanzó los 1.101 millones de litros, según cifras del Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA). Si bien el volumen fue 5,2% menor al de octubre por razones estacionales, en la comparación interanual mostró un crecimiento del 8,1%.
En el acumulado entre enero y noviembre, la producción creció 10,2% frente a 2024. De sostenerse esta tendencia, el cierre de 2025 rondaría los 11.600 millones de litros, uno de los registros más altos de la serie histórica y 3,6% por encima del promedio de los últimos cinco años.
Este repunte permitió compensar las fuertes caídas de 2023 y 2024, años atravesados por la sequía y la falta de forraje. Sin embargo, el mayor volumen no logró revertir los problemas económicos del negocio.
Precios bajo presión y sobreoferta
A la recuperación productiva se sumaron nuevas tensiones comerciales. De acuerdo con un informe del Movimiento CREA, la combinación de sobreoferta, una demanda interna que se recupera lentamente y un mercado externo con capacidad limitada de absorción está presionando los precios a la baja.
Las existencias de productos lácteos se ubican 9,6% por encima de 2024, lo que obliga a liquidar stocks a valores poco competitivos. En el frente internacional, la producción mundial de leche continúa en aumento, mientras que la demanda se mantiene débil en regiones clave como Asia y Medio Oriente, destinos estratégicos para la leche en polvo argentina.
Este escenario limita las posibilidades de colocar excedentes a precios que compensen los mayores volúmenes producidos en el mercado local y anticipa un 2026 con márgenes aún ajustados.
Menos tambos y más concentración
El récord productivo convive, además, con una estructura cada vez más concentrada. Según un informe de OCLA elaborado con datos del Senasa, la Argentina cerró 2025 con 9.013 tambos activos, lo que representa una caída del 4,2% respecto de 2024.
La salida de productores responde a una combinación de factores. Si bien durante buena parte de 2025 el poder de compra de la leche frente a los insumos fue relativamente favorable, ese alivio no alcanzó para revertir problemas estructurales ni para sostener a los tambos más chicos.
El arrastre de la sequía, que golpeó con fuerza a fines de 2024 y comienzos de 2025, aceleró el cierre de establecimientos con menor espalda financiera, especialmente aquellos dependientes del pasto y con menos capacidad para afrontar el aumento de costos.
El resultado es un sector que produce más leche, pero con menos actores y con una rentabilidad que sigue sin despegar, incluso en un año récord.

