La causa por el fentanilo contaminado de HLB Pharma quedó en condiciones de avanzar hacia una nueva etapa judicial tras la ampliación de declaración de Ariel García Furfaro, propietario de Laboratorios Ramallo y HLB Pharma y principal sospechoso del expediente. El empresario declaró durante casi 13 horas, distribuidas en tres jornadas, ante el juez federal de La Plata Ernesto Kreplak, según informó Infobae.

Hasta ahora, los procesamientos alcanzaban a 13 imputados por la muerte de 20 pacientes que recibieron tratamiento con fentanilo contaminado con dos bacterias. Después de las nuevas declaraciones, el magistrado podría ampliar esos procesamientos por 114 muertes y 49 víctimas que fueron dadas de alta con secuelas, dos de ellas graves.

Qué dijo García Furfaro ante el juez

García Furfaro volvió a negar su responsabilidad en la contaminación de los lotes. Con la asistencia del abogado penalista Gastón Marano, insistió en la hipótesis de un sabotaje dentro de la línea de producción. Según su versión, alguien habría introducido deliberadamente las bacterias en el proceso de envasado del medicamento.

También planteó que una persona pudo haber retirado uno de los tres filtros de la línea de llenado de las ampollas, que debían permanecer estériles. Por ese motivo, pidió una pericia sobre una máquina valuada, según afirmó, en unos tres millones de dólares. Para su defensa, esa prueba sería central.

El imputado volvió a mencionar a un colaborador con quien mantenía conflictos internos y lo señaló como posible autor intelectual de la contaminación. Además, aseguró que hubo una campaña mediática en su contra con difusión de noticias falsas desde una IP ubicada en Rusia, aunque no aportó mayores precisiones sobre ese punto.

Cómo sigue la investigación

Con la declaración de García Furfaro, el juez Kreplak deberá evaluar los dichos de todos los imputados. La mayoría se negó a responder preguntas y se remitió a sus primeras indagatorias.

Antes de una eventual elevación a juicio oral, el expediente podría pasar por una revisión de instancias superiores, ya que se espera que las defensas apelen los procesamientos y embargos dictados por el juzgado.

La causa investiga una de las mayores tragedias sanitarias del país. El foco está puesto en determinar cómo se fabricaron, liberaron y distribuyeron los lotes contaminados de fentanilo, un anestésico que debía ser estéril y que terminó asociado a infecciones graves y muertes en clínicas y hospitales.

Los principales imputados

Ariel García Furfaro fue procesado como coautor y embargado por un billón de pesos. El juzgado lo considera la figura central del caso por su capacidad de decisión sobre HLB Pharma y Laboratorios Ramallo, su conocimiento de las deficiencias productivas, la orden de fabricación de los lotes y la presunta destrucción de prueba digital. Está detenido.

Su hermano, Diego Hernán García, también fue procesado como coautor. Para la investigación, impartió órdenes directas de producción en Laboratorios Ramallo, incluida la del fentanilo contaminado del 13 de diciembre de 2024. Recibió un embargo de 500 mil millones de pesos y permanece detenido.

Nilda Furfaro, madre de ambos, accionista minoritaria y vicepresidenta de HLB Pharma, fue procesada como partícipe necesaria. Según el expediente, prestó su nombre y firma para la operatoria societaria y realizó presentaciones ante la ANMAT en defensa del laboratorio. Tiene prisión domiciliaria.

Entre los imputados también figuran Javier Martín Tchukrán, director general de ambas compañías; José Antonio Maiorano, director técnico de HLB Pharma; Carolina Ansaldi, directora técnica de Laboratorios Ramallo; María Victoria García, gerente de Gestión de Calidad; Wilson Pons, jefe de Control de Calidad; Adriana Iúdica, subjefa del área microbiológica; Edgardo Sclafani, gerente de Producción y Mantenimiento; Arzolidys Astudillo Bolívar, jefa de Garantía de Calidad; Rocío Garay, supervisora de fisicoquímica; y Eduardo Darchuk, jefe de Producción de Soluciones Parenterales.

Las irregularidades detectadas

El juzgado señaló incumplimientos sistemáticos de las Buenas Prácticas de Fabricación. Entre 2018 y 2024, HLB Pharma acumuló 118 reportes de farmacovigilancia y cinco inspecciones de la ANMAT con deficiencias críticas.

La investigación también detectó registros de lote confeccionados después de la producción, ensayos de esterilidad inválidos, liberación de lotes antes de completar controles obligatorios y producción bajo clausura administrativa. Según el expediente, parte del personal reconoció en chats internos que “dibujaba” documentación para presentar ante la autoridad regulatoria.

Otro punto clave es la omisión del recupero farmacéutico. Para el juzgado, los responsables no retiraron el medicamento del mercado pese a conocer la contaminación desde el 5 de mayo de 2025. Esa tarea terminó siendo asumida por la Justicia mediante oficios a ministerios de Salud de todo el país.

El rol de HLB Pharma y Laboratorios Ramallo

En Laboratorios Ramallo, los investigadores describieron producción en áreas no habilitadas, uso de envases no autorizados, falta de trazabilidad interna, ausencia de libro de producción y puestos críticos sin personal permanente.

También se detectaron problemas en los ensayos de esterilidad. Según el expediente, se analizaban hasta ocho lotes distintos en una sola prueba, lo que invalidaba los resultados y podía generar falsos negativos.

En HLB Pharma, la Justicia remarcó que entre 2018 y 2024 la ANMAT recibió 118 reportes de desvíos de calidad, de los cuales el 86% fue confirmado como válido. En al menos 38 casos se ordenó el retiro de lotes del mercado y en tres oportunidades se prohibió el uso y comercialización de medicamentos.

ANMAT e INAME también quedaron bajo la lupa

La fiscal María Laura Roteta pidió investigar el accionar de la ANMAT y del INAME. Entre los cuestionamientos aparecen la entrega de información dispersa y parcial, la demora en responder una alerta del Hospital Italiano de La Plata y la falta de seguimiento efectivo después de inspecciones con hallazgos críticos.

El Hospital Italiano había informado el problema el viernes 2 de mayo de 2025, pero la ANMAT recién acusó recibo el lunes 5. Para la fiscalía, esa demora debe ser revisada por la gravedad de la alerta: una posible contaminación microbiana en medicamentos inyectables.

También se cuestionó que el fentanilo no estuviera incorporado al sistema de trazabilidad individual previsto por la ANMAT. Esa falta de registración complicó la identificación de las ampollas distribuidas y se convirtió en uno de los primeros obstáculos de la investigación.