Cavallo pidió liberar el mercado cambiario y advirtió que esperar encarecería la salida del cepo
Domingo Cavallo volvió a cuestionar el esquema cambiario del Gobierno y reclamó avanzar con una liberación completa del mercado de cambios. En una publicación en su blog personal, el exministro de Economía sostuvo que el actual superávit comercial ofrece una oportunidad para eliminar las restricciones que todavía afectan a las empresas.
El planteo apunta directo a uno de los puntos sensibles del programa económico de Javier Milei. Cavallo considera que la baja de la inflación y la recuperación de la actividad no dependerán únicamente del equilibrio fiscal, la apertura comercial o la desregulación. Para el exfuncionario, la pieza que falta es una reforma monetaria acompañada por la eliminación total del cepo.
Qué restricciones cuestionó Cavallo
Aunque el Gobierno flexibilizó una parte del esquema cambiario, Cavallo advirtió que el cepo sigue vigente para las personas jurídicas. En particular, señaló que los exportadores de bienes y servicios todavía están obligados a liquidar sus divisas en el mercado oficial administrado por el Banco Central.
También cuestionó las limitaciones para girar dividendos al exterior, la necesidad de recurrir al contado con liquidación y las trabas que enfrentan empresas e inversores para mover capitales. Según su análisis, ese sistema encarece operaciones, desincentiva el ingreso de dólares y mantiene una prima de riesgo sobre la economía argentina.
En su propuesta, ningún exportador, inversor o financista debería estar obligado a vender divisas al Banco Central. Del mismo modo, importadores y deudores deberían poder conseguir dólares en un mercado libre, sin depender de autorizaciones o intervención obligatoria del organismo monetario.
Por qué cree que ahora es el momento
Cavallo sostuvo que el contexto actual permite abrir el mercado sin provocar una devaluación brusca. El argumento central es el superávit comercial, impulsado por la liquidación del agro y el crecimiento de las exportaciones petroleras.
Para el exministro, ese flujo de dólares puede amortiguar la transición hacia un mercado cambiario libre. Su advertencia es que postergar la decisión puede volverla más costosa: si el superávit se reduce, la salida del cepo podría enfrentar menor oferta de divisas y mayor presión sobre el tipo de cambio.
El exfuncionario también remarcó que el Banco Central podría seguir interviniendo, pero por decisión de política monetaria y no por obligación operativa. En ese esquema, el precio del dólar surgiría de la oferta y la demanda, con compras o ventas oficiales solo cuando el organismo lo considere necesario.
Riesgo país, crédito e inversión
Entre los beneficios que proyecta, Cavallo mencionó una baja del riesgo país y un acceso más barato al financiamiento para el Tesoro y el sector privado. También afirmó que las tasas en pesos encontrarían un límite por la competencia con el crédito externo.
Su diagnóstico es que el cepo, pensado para retener dólares, termina generando el efecto contrario. Si una empresa sabe que al ingresar divisas luego enfrentará restricciones para girar utilidades o mover capitales, el incentivo a invertir en la Argentina se debilita.
Desde esa mirada, liberar el mercado cambiario permitiría mejorar expectativas, reducir la idea de una devaluación futura y atraer capitales para proyectos productivos y financieros.
La advertencia sobre la inflación
Cavallo también vinculó su propuesta con la desinflación. Según planteó, el equilibrio fiscal es necesario, pero no suficiente para llevar la inflación a un dígito anual en un plazo corto.
Para sostener ese punto, citó experiencias de estabilización en países como Chile, Israel, Colombia, México, Uruguay y Perú. Su conclusión fue que ningún programa logró una baja rápida y duradera de la inflación sin una reforma monetaria de fondo.
El exministro recordó que Milei había prometido avanzar en esa dirección durante la campaña. Para Cavallo, esa promesa sigue pendiente y el contexto actual ofrece una ventana que el Gobierno debería aprovechar antes de que las condiciones externas y comerciales se vuelvan menos favorables.
