Un truco casero que se viralizó en redes promete mejorar la señal del Wi-Fi con solo colocar una moneda metálica cerca o encima del router. La recomendación, sin embargo, no tiene respaldo técnico y puede provocar el efecto contrario: afectar el rendimiento del equipo, aumentar el riesgo de sobrecalentamiento y acortar su vida útil.

La conexión a Internet se volvió una herramienta central para el trabajo, el estudio y la comunicación diaria. Por eso, cada vez circulan más consejos rápidos para mejorar la señal dentro del hogar. Algunos pueden ayudar, como ubicar bien el router o despejar el espacio a su alrededor. Otros, en cambio, pueden terminar dañando el dispositivo.

Por qué una moneda puede perjudicar al router

Los routers modernos funcionan de manera continua y generan calor. Para evitar problemas, incorporan rejillas de ventilación que permiten disiparlo. Si se coloca una moneda u otro objeto sobre esas ranuras, el flujo de aire puede quedar obstruido y el equipo empieza a trabajar con mayor temperatura.

El sobrecalentamiento no solo puede hacer que la conexión funcione peor. También puede reducir la vida útil del hardware, provocar cortes más frecuentes y afectar la estabilidad de la señal. En vez de mejorar el Wi-Fi, el objeto metálico puede convertirse en una fuente de problemas.

Además, los metales cerca de componentes electrónicos sensibles pueden alterar el comportamiento de las antenas internas del router. Por eso, los especialistas recomiendan mantener el equipo libre de objetos encima y alejado de superficies o barreras metálicas.

Dónde conviene ubicar el router

La ubicación física del router suele tener más impacto que cualquier truco casero. Lo ideal es colocarlo en un lugar elevado, abierto y lo más centrado posible dentro de la vivienda. También conviene evitar muebles cerrados, rincones, paredes gruesas y zonas rodeadas de aparatos eléctricos.

El router necesita espacio libre alrededor para ventilar correctamente y distribuir mejor la señal. Si queda encerrado, tapado o demasiado cerca de obstáculos, el Wi-Fi puede perder alcance y estabilidad.

Otro error frecuente es dejarlo en el piso o detrás de objetos decorativos. Aunque parezca un detalle menor, esa ubicación puede debilitar la cobertura, especialmente en casas grandes o con varias habitaciones.

El electrodoméstico que más interfiere

Uno de los aparatos que más puede afectar la conexión es el horno microondas. La razón está en la frecuencia: muchos routers domésticos trabajan en la banda de 2.4 GHz, la misma zona utilizada por los microondas para calentar alimentos. Cuando ambos funcionan cerca, pueden aparecer interferencias.

La heladera también puede complicar la señal, aunque por otro motivo. Su tamaño y su estructura metálica pueden bloquear o reflejar el Wi-Fi, sobre todo si queda entre el router y los dispositivos conectados.

Por eso, la mejor forma de mejorar la conexión no es poner una moneda sobre el router, sino revisar su ubicación, despejar el espacio cercano y alejarlo de electrodomésticos que puedan interferir. A veces, moverlo unos metros alcanza para notar una diferencia real.