Las apuestas online ya no se limitan al deporte o al azar tradicional. Plataformas como Polymarket permiten invertir dinero en predicciones sobre hechos reales, desde elecciones y discursos políticos hasta conflictos internacionales, tragedias o decisiones judiciales. El fenómeno crece con rapidez y reabre una discusión sobre los límites legales y éticos de convertir la actualidad en un mercado de apuestas.

El filósofo Tomás Balmaceda señaló que la relación humana con las apuestas es antigua, pero que la novedad está en el tipo de eventos que hoy pueden transformarse en negocio. “Dentro de los sitios de apuestas muy populares hay uno muy particular que se llama Polymarket”, explicó.

Cómo funciona Polymarket

Polymarket nació en 2020, durante la pandemia, como una plataforma vinculada al mercado cripto. Al principio estaba pensada para operar sobre monedas virtuales, pero luego ganó escala al permitir apuestas sobre hechos de actualidad.

Su funcionamiento se apoya en tecnología blockchain y en un modelo descentralizado. Esto significa que no hay un banco central ni una autoridad única que administre todo el sistema. Los usuarios pueden crear mercados sobre distintos sucesos y apostar dinero según la probabilidad que le asignen a cada resultado.

En la práctica, cualquier hecho puede convertirse en una apuesta: una elección, una frase en un discurso, una decisión legislativa, una operación militar o incluso escenarios extremos. Esa amplitud es una de las razones de su crecimiento, pero también el punto que genera mayor controversia.

Apuestas sobre política, guerras y tragedias

La plataforma ya mueve cifras millonarias. Según los datos citados por Balmaceda, en 2025 se apostaron alrededor de USD 44.000 millones en Polymarket, con cientos de mercados activos al mismo tiempo.

El problema aparece cuando las apuestas se concentran en hechos sensibles. Balmaceda mencionó mercados vinculados a muertes de figuras públicas, operaciones militares o conflictos internacionales. También señaló que existen apuestas sobre escenarios improbables o de fuerte carga simbólica, como la confirmación de vida extraterrestre o la segunda venida de Jesucristo.

En conjunto, los mercados relacionados con muertes reunían USD 553.000 apostados, mientras que aquellos vinculados con operaciones militares llegaban a USD 2,14 millones, según los datos expuestos durante la entrevista.

El riesgo de la información privilegiada

Uno de los puntos más delicados es el uso de información interna. Balmaceda recordó el caso de un soldado de Fuerzas Especiales de Estados Unidos que, según su relato, apostó USD 33.000 antes de una operación vinculada a Nicolás Maduro y ganó USD 409.000.

El episodio derivó en sanciones por el presunto uso de información privilegiada. Ese tipo de casos muestra uno de los riesgos centrales de estos mercados: quien tiene acceso anticipado a datos sensibles puede obtener una ventaja enorme frente al resto de los usuarios.

La polémica no se limita a los jugadores. En algunos casos, la confirmación de un hecho depende de medios internacionales o periodistas especializados. Balmaceda advirtió que cuando hay mucho dinero en juego, algunos comunicadores pueden recibir presiones, llamados o amenazas para validar o rechazar una noticia.

Un debate legal y ético todavía abierto

Polymarket crece en un terreno donde la regulación todavía no alcanza a cubrir todas las situaciones. La posibilidad de operar con rapidez, anonimato relativo y sin una autoridad central clara vuelve más difícil controlar abusos, fraudes o manipulaciones.

El debate se vuelve más complejo cuando las apuestas involucran tragedias, conflictos armados o muertes. Para sus defensores, estos mercados pueden funcionar como una forma de medir expectativas colectivas sobre hechos futuros. Para sus críticos, implican normalizar el lucro sobre acontecimientos sensibles y abrir la puerta a conductas riesgosas.

La plataforma sigue atrayendo usuarios, fondos de inversión y observadores del mundo tecnológico. Su expansión muestra hasta qué punto las apuestas digitales empezaron a mezclarse con la política, la información y la economía global.