A casi 20 años del crimen, el juicio por el caso de Paulina Lebbos entró en una etapa decisiva. El fiscal Carlos Sale pidió prisión perpetua para César Soto al sostener que fue quien la asesinó en febrero de 2006, tras una discusión en su departamento.

Durante su alegato, el representante del Ministerio Público afirmó que la joven fue estrangulada en el inmueble de Soto, ubicado en calle Estados Unidos al 1200. Según expuso ante el tribunal integrado por Fabián Fradejas, Gustavo Romagnoli y Luis Morales Lezica, la relación entre ambos estaba marcada por conflictos previos y episodios de violencia que refuerzan la hipótesis de un homicidio en un contexto de intimidad.

El fiscal encuadró el hecho como homicidio agravado por alevosía y reconstruyó una secuencia que ubica a la víctima y al acusado juntos durante la madrugada del 26 de febrero. En ese escenario, planteó que una discusión por celos derivó en el ataque fatal.

El alegato incluyó un giro clave: Sale retiró la acusación contra Sergio Kaleñuk al considerar que no existen pruebas suficientes para vincularlo ni con el crimen ni con el descarte del cuerpo. De esta manera, Soto quedó como único acusado en el juicio.

La decisión de la fiscalía deja atrás las hipótesis que involucraban a los llamados “hijos del poder” y concentra la acusación en la autoría material. El fiscal recordó que ya existen condenas firmes por encubrimiento institucional, aunque centró su exposición en determinar quién mató a Paulina.

Ahora, el tribunal deberá definir si las pruebas reunidas durante dos décadas alcanzan para dictar una condena a prisión perpetua o si persisten dudas que favorezcan al imputado. La defensa tendrá la última palabra antes del veredicto, en un intento por cuestionar la reconstrucción presentada por la fiscalía.