La construcción arrancó 2026 sin impulso: cayó en febrero y el rebote todavía no aparece
La construcción volvió a mostrar señales de debilidad en febrero y confirmó que el arranque de 2026 sigue sin fuerza. Aunque el retroceso interanual fue leve, con una baja de 0,7%, el dato mensual dejó una señal más clara del enfriamiento: el nivel de actividad cayó 1,3% frente a enero, según el último informe del Indec.
Pese a ese traspié, el balance del primer bimestre no exhibe un derrumbe, sino una foto de estancamiento. En el acumulado de enero y febrero, el indicador sintético de la actividad de la construcción apenas mostró una suba de 0,3%, un resultado que refleja un sector prácticamente clavado, sin un repunte consistente ni una caída profunda, pero todavía lejos de recuperar dinamismo.
Un mapa con subas aisladas y bajas más sensibles
El comportamiento de los insumos volvió a mostrar una escena partida. Algunos materiales ligados a obras más específicas o a etapas puntuales del proceso constructivo crecieron con fuerza. En ese grupo se destacaron el resto de los insumos para construcción, con una suba de 17%, el hormigón elaborado, que avanzó 15,7%, y las pinturas para obra, con un incremento de 14%.
También hubo mejoras en cales, asfalto, artículos sanitarios de cerámica y hierro redondo para construcción. Sin embargo, esos avances no alcanzaron para compensar la debilidad de otros materiales más asociados al movimiento general del sector, que siguieron mostrando retrocesos marcados y dejaron en evidencia que el nivel de actividad todavía se mueve con dificultad.
Cerámicos, ladrillos y cemento, entre los más golpeados
Del lado de las caídas aparecieron algunos de los insumos más representativos del pulso constructor. Los pisos y revestimientos cerámicos se desplomaron 25% frente a febrero del año pasado, mientras que los mosaicos graníticos y calcáreos bajaron 21,5% y el yeso retrocedió 18,9%.
La lista siguió con los ladrillos huecos, que cayeron 12,1%; el cemento portland, con una baja de 5,3%; y las placas de yeso, que cedieron 2,1%. Ese conjunto de números expone que, más allá de algunos nichos con mejor movimiento, la construcción sigue sin encontrar un motor que la empuje con claridad.
Empleo y permisos, dos datos que evitaron una foto más negativa
Dentro de un escenario apagado, hubo algunos indicadores que funcionaron como contrapeso. En enero, los puestos de trabajo registrados en la construcción privada llegaron a 386.177, lo que representó una suba interanual de 3,6%. No es un salto extraordinario, pero sí un dato que ayudó a mostrar que el sector todavía conserva cierto nivel de sostén en el empleo formal.
A eso se sumó el comportamiento de la superficie autorizada para obras privadas. En enero se habilitaron 1.322.763 metros cuadrados en una nómina representativa de municipios, con un crecimiento de 3,1% respecto del mismo mes de 2025. Son señales que moderan la lectura negativa, aunque por ahora no alcanzan para hablar de un cambio de tendencia.
Las empresas no ven un giro cercano
Las expectativas relevadas por el Indec para el período marzo-mayo terminan de completar esa imagen de parálisis. Tanto en obra privada como en obra pública, la mayoría de las empresas cree que el nivel de actividad se mantendrá sin cambios durante los próximos meses. En el segmento privado, casi siete de cada diez firmas no esperan variaciones, mientras que en la obra pública esa percepción también domina con claridad.
La misma cautela aparece cuando se consulta por el empleo. La mayoría de las compañías no proyecta aumentar ni reducir su plantel en el corto plazo. Ese dato confirma que, al menos por ahora, el sector no ve en el horizonte inmediato ni un desplome abrupto ni una recuperación firme. Lo que predomina es otra cosa: una construcción que resiste, pero que sigue sin despegar.
