Los plazos fijos UVA pierden depósitos ante la expectativa de una inflación más baja
Los depósitos a plazo fijo ajustados por UVA comenzaron a perder terreno después de haber sido una de las opciones preferidas por los ahorristas durante buena parte del año. El stock de estas colocaciones cayó desde más de $1,55 billones, registrados el 22 de junio, hasta alrededor de $1,39 billones en la última medición oficial. La diferencia representa una salida cercana a los $159.000 millones, equivalente a un promedio de $11.360 millones por jornada hábil.
El retroceso coincide con un cambio en las expectativas sobre la evolución de los precios. Los plazos fijos UVA actualizan el capital de acuerdo con el índice de inflación y, en general, ofrecen además una tasa adicional del 1% anual. Esa protección había impulsado su demanda mientras la suba del costo de vida se mantenía elevada y las cotizaciones financieras del dólar mostraban mayor estabilidad.
Los ahorristas dejan de renovar las colocaciones
Según el informe monetario diario del Banco Central de la República Argentina, los depósitos indexados registraron una caída del 6% tanto en la medición del período corriente como en la comparación de los últimos 30 días. El comportamiento contrasta con la expansión acumulada previamente, que alcanzó el 535% desde el comienzo del año y el 159% interanual. Ese crecimiento había convertido a los plazos fijos UVA en el principal refugio bancario para quienes buscaban preservar el poder adquisitivo de sus pesos.
Desde una entidad privada explicaron que muchos clientes esperan al vencimiento de la colocación y deciden no renovarla ante la percepción de que la inflación continuará desacelerándose. Estos depósitos tienen un plazo mínimo de tres meses, por lo que los movimientos actuales reflejan decisiones tomadas durante el período de mayor incertidumbre inflacionaria. La menor expectativa de actualización reduce el atractivo relativo frente a otras alternativas de inversión.
Un gerente de banca minorista de una entidad pública vinculó el cambio con los últimos registros de inflación y con el movimiento ascendente que comenzó a mostrar el dólar desde junio. Según su análisis, ambos elementos modificaron las preferencias de los ahorristas más tradicionales. Parte de los fondos podría haberse dirigido hacia instrumentos financieros de mayor liquidez o a la compra de divisas.
Los plazos fijos tradicionales tampoco logran captar los pesos
Las colocaciones tradicionales del sector privado también mostraron una evolución negativa, con una baja del 1% en el período analizado y del 3% durante los últimos 30 días. Pese a ese descenso, su volumen se mantuvo relativamente estable en torno a los $63,5 billones. Los bancos ofrecieron para estos depósitos tasas nominales anuales de entre 17% y 20%, rendimientos que continúan por debajo del ritmo de inflación.
Las estadísticas de «otros depósitos» registraron ingresos por aproximadamente $410.000 millones, una cifra que no permite explicar por completo el destino de los pesos retirados de las colocaciones indexadas. Los datos sugieren que una porción se trasladó fuera del sistema de depósitos a plazo, aunque no permiten precisar cuánto fue destinado a inversiones ni cuánto ingresó al mercado cambiario. La evolución de esas alternativas dependerá de las expectativas sobre la inflación, las tasas bancarias y el dólar.