La misión espacial BepiColombo, desarrollada de manera conjunta por la Agencia Espacial Europea (ESA) y la agencia japonesa JAXA, comenzará el 3 de septiembre una de las etapas más delicadas de su viaje hacia Mercurio. Después de casi ocho años de travesía, la nave iniciará una secuencia de maniobras destinada a colocar dos orbitadores científicos alrededor del planeta más cercano al Sol.

El primer paso será separar el módulo de transferencia que impulsó al conjunto durante gran parte del recorrido. A partir de ese momento, los dos instrumentos principales deberán completar por separado las operaciones necesarias para instalarse en las órbitas desde las que estudiarán la superficie, el interior y el entorno magnético de Mercurio.

Si la planificación se cumple, la fase científica comenzará en abril de 2027. El objetivo es obtener nuevos datos sobre la formación del planeta, explicar algunas de sus características internas y determinar qué ocurre en regiones que todavía conservan numerosos interrogantes.

Dos orbitadores para estudiar un mismo planeta

BepiColombo transporta dos naves concebidas para realizar tareas complementarias. El Orbitador Planetario de Mercurio (MPO), construido por la ESA, estará concentrado principalmente en estudiar la superficie, la composición y la estructura interna del planeta.

El segundo aparato es Mio, desarrollado por JAXA. Su misión será analizar el campo magnético de Mercurio, su magnetosfera y la interacción del planeta con las partículas procedentes del Sol.

La inserción orbital está prevista para noviembre. Posteriormente, durante diciembre, Mio deberá separarse para ocupar su propia trayectoria, mientras el MPO continuará realizando ajustes hasta alcanzar su órbita definitiva en marzo de 2027.

El proceso exige activar y coordinar sistemas en condiciones extremas, por lo que los próximos meses serán determinantes para el futuro de la misión.

Por qué es tan difícil llegar a Mercurio

Aunque Mercurio se encuentra relativamente cerca de la Tierra en términos astronómicos, llegar hasta allí resulta especialmente complejo. La proximidad con el Sol obliga a las naves a soportar niveles elevados de radiación y temperaturas que pueden superar los 450 °C.

Además, una sonda que se dirige hacia el interior del sistema solar aumenta su velocidad debido a la gravedad solar. Para quedar atrapada por Mercurio debe reducirla con gran precisión en lugar de limitarse a dirigirse directamente hacia el planeta.

BepiColombo recurrió por ese motivo a una extensa ruta de asistencias gravitatorias. Desde su lanzamiento en 2018 completó nueve sobrevuelos planetarios: uno de la Tierra, dos de Venus y seis del propio Mercurio.

Cada aproximación permitió modificar gradualmente la trayectoria y la velocidad de la nave hasta alcanzar las condiciones necesarias para intentar la inserción orbital.

Qué quieren descubrir los científicos

Uno de los principales interrogantes está relacionado con la estructura interna de Mercurio. El planeta posee una densidad particularmente elevada para su tamaño, una característica que sugiere una composición interna diferente de la observada en otros mundos rocosos.

Los instrumentos del MPO intentarán obtener información que permita reconstruir esa estructura y comprender mejor cómo se formó el planeta. Los científicos también quieren determinar si Mercurio conserva algún grado de actividad geológica interna o si actualmente se encuentra prácticamente inactivo.

Mio se concentrará en otro de sus rasgos particulares: su campo magnético. A pesar de su pequeño tamaño, Mercurio posee una magnetosfera capaz de interactuar con el intenso flujo de partículas procedentes del Sol.

La misión analizará además la exosfera, una envoltura extremadamente tenue de gases que rodea al planeta, y estudiará cómo cambia debido a esa interacción con el entorno solar.

También buscarán hielo cerca de los polos

Otro objetivo será examinar los cráteres situados en las regiones polares. Algunas zonas permanecen permanentemente en sombra pese a la enorme cercanía de Mercurio con el Sol, lo que abre la posibilidad de que puedan conservar depósitos de hielo.

BepiColombo intentará aportar información más precisa sobre esos materiales y su distribución. Estos datos pueden ayudar a reconstruir la historia del agua y otras sustancias volátiles en las regiones interiores del sistema solar.

La misión necesitará completar primero una compleja sucesión de maniobras durante los próximos meses. Si los dos orbitadores alcanzan las trayectorias previstas, a partir de 2027 comenzarán a estudiar de manera simultánea uno de los planetas menos explorados y más extremos del sistema solar.