Un amplio estudio realizado en Dinamarca encontró una asociación entre el uso temprano de estatinas y un menor riesgo de desarrollar demencia. La investigación analizó a más de 132.000 personas después de recibir un diagnóstico de diabetes tipo 2. Quienes comenzaron el tratamiento durante el primer año mostraron una reducción relativa del riesgo del 15% a diez años.

El trabajo fue publicado en The Lancet Regional Health Europe y presentado en el congreso de la Sociedad Europea de Cardiología. Los investigadores compararon a pacientes que iniciaron estatinas con otros que no comenzaron ese tratamiento. Entre quienes empezaron la medicación entre uno y cinco años después, la reducción asociada del riesgo fue del 10%.

Los resultados deben interpretarse con cautela porque se trata de un estudio observacional. La investigación muestra una asociación, pero no demuestra que las estatinas sean responsables de prevenir la demencia. Tampoco propone utilizar estos medicamentos específicamente como tratamiento contra el deterioro cognitivo.

Por qué importa comenzar el tratamiento temprano

El estudio incluyó los registros médicos de 132.585 personas de Dinamarca con un diagnóstico reciente de diabetes tipo 2. Ninguno de los participantes había utilizado previamente este tipo de medicamentos. Los resultados fueron similares entre hombres y mujeres durante el período analizado.

Tummas Ternhamar, médico del Hospital Universitario de Copenhague, destacó la diferencia observada según el momento de inicio. «Las estatinas se asociaron con un menor riesgo de demencia», explicó el investigador. También señaló que el efecto fue más marcado entre quienes comenzaron el tratamiento poco después del diagnóstico.

Las estatinas se utilizan principalmente para reducir el colesterol LDL y disminuir el riesgo de infartos y accidentes cerebrovasculares. En personas con diabetes tipo 2, el control cardiovascular adquiere especial importancia por la presencia frecuente de otros factores de riesgo. El nuevo estudio plantea que ese beneficio vascular podría tener además una relación con la salud cerebral.

La profesora Isabel Gonçalves, integrante de la Sociedad Europea de Cardiología, también pidió interpretar los resultados como una asociación. Según explicó, las personas con diabetes tipo 2 ya presentan un riesgo superior de demencia. El estudio sugiere que comenzar antes el tratamiento podría relacionarse con una reducción modesta de ese riesgo.

La conexión entre el corazón y el cerebro

El colesterol LDL participa en la formación de placas de aterosclerosis dentro de las arterias. Ese proceso puede aumentar el riesgo de infarto y también comprometer los vasos que llevan sangre al cerebro. Por eso, los investigadores estudian si controlar el daño vascular puede reducir parte del riesgo de deterioro cognitivo.

La diabetes tipo 2 también suele coexistir con hipertensión, obesidad y alteraciones del perfil lipídico. Estos factores pueden perjudicar tanto al sistema cardiovascular como a la circulación cerebral. La prevención requiere entonces actuar sobre varias condiciones al mismo tiempo y no concentrarse únicamente en la glucosa.

Ternhamar sostuvo que los resultados respaldan una estrategia preventiva basada en múltiples factores. El colesterol podría integrar esa lista junto con la presión arterial, el ejercicio y otros hábitos. El investigador resumió su interpretación señalando que, dentro de este análisis, «actuar temprano es mejor que actuar tarde».

Otro estudio mostró beneficios cardiovasculares en mayores de 70 años

Durante el mismo congreso europeo se presentaron resultados de otro estudio sobre estatinas, aunque con un objetivo diferente. Ese ensayo clínico incluyó a casi 10.000 personas mayores de 70 años sin enfermedad cardiovascular conocida. El tratamiento diario redujo un 30% el riesgo de sufrir un primer evento cardiovascular mayor.

Según la Sociedad Europea de Cardiología, podría evitarse un evento por cada 37 adultos tratados durante casi seis años. Ese trabajo fue publicado en The New England Journal of Medicine. Al tratarse de una investigación diferente, sus resultados no demuestran ningún efecto específico sobre la demencia.

La investigadora Sophia Zoungas consideró que esos datos podrían influir en futuras recomendaciones para pacientes de mayor edad. El coautor Mark Nelson destacó la importancia de mejorar la prevención cardiovascular en sociedades con poblaciones cada vez más envejecidas. Ambos estudios refuerzan el interés científico por el uso preventivo de las estatinas en distintos grupos.

Qué puede concluirse sobre las estatinas y la demencia

La investigación danesa aporta evidencia sobre una posible relación entre tratamiento temprano del colesterol y menor riesgo de demencia. Sin embargo, no permite asegurar que las estatinas produzcan directamente ese efecto. Para establecer causalidad serán necesarios estudios diseñados específicamente para responder esa pregunta.

El hallazgo coincide con una visión más amplia de la prevención del deterioro cognitivo. Una comisión de The Lancet identificó 14 factores modificables relacionados con el riesgo de demencia. Entre ellos aparecen colesterol LDL elevado, hipertensión, obesidad, tabaquismo, inactividad física y diabetes.

Las estatinas mantienen su indicación principal en la reducción del colesterol y la prevención de enfermedades cardiovasculares. El nuevo estudio agrega una posible asociación favorable sobre la salud cognitiva en personas con diabetes tipo 2. La decisión de iniciar, modificar o suspender estos tratamientos debe continuar realizándose bajo indicación médica.