La soja atravesó la barrera de los US$450 por tonelada en la Bolsa de Chicago y se ubicó entre los valores más altos del año. La posición agosto cerró en US$450,48, con una mejora de US$7,90 durante la rueda. Analistas del mercado vincularon el avance con nuevas compras de China, los pronósticos de calor y escasas lluvias en Estados Unidos y una mayor actividad de los fondos de inversión.

El movimiento internacional también tuvo impacto en las cotizaciones argentinas. La soja disponible aumentó US$2 y quedó en US$337 por tonelada, mientras que la posición mayo de 2027 avanzó US$0,80 hasta los US$337,80. La mejora volvió a ofrecer valores más atractivos para los productores, aunque los especialistas recomendaron evaluar con cautela las ventas correspondientes a la próxima campaña.

Las compras chinas reactivaron la demanda

Eugenio Irazuegui, analista de mercados de Zeni, señaló que la expectativa de una demanda externa más activa llevó a la oleaginosa a sus niveles más altos en dos años y dos meses. China compró unas 264.000 toneladas de soja estadounidense, distribuidas en cinco cargamentos de la campaña comercial 2026/27. También se informó una operación por otras 110.000 toneladas con destino todavía no identificado, aunque el mercado considera posible que correspondan al país asiático.

Bruno Todone, analista de granos de AZ-Group, explicó que las operaciones chinas alentaron una mayor participación de los fondos. «La presencia de China con compras de soja norteamericana es una fuerza que presiona al mercado y dispara la acción de los fondos», afirmó. Las decisiones financieras amplificaron el movimiento iniciado por la demanda física y aceleraron las subas registradas en Chicago.

El petróleo por encima de los US$80 por barril aportó otro elemento favorable para las materias primas agrícolas. Germán Iturriza, analista de mercados, sostuvo que el ritmo de compras de China volvió a niveles similares a los observados antes de las tensiones comerciales. A su juicio, esas señales permiten sostener las cotizaciones incluso cuando todavía no existe un daño confirmado sobre la producción estadounidense.

El clima estadounidense mantiene la tensión

Los modelos meteorológicos anticipan temperaturas superiores a las habituales y precipitaciones limitadas en el cinturón agrícola de Estados Unidos. El período coincide con una etapa decisiva para la formación del rendimiento de los cultivos, por lo que cada modificación en los pronósticos genera una rápida reacción de los operadores. Todone describió este comportamiento como parte del denominado «mercado climático», caracterizado por una elevada sensibilidad frente a las condiciones atmosféricas.

La situación todavía no representa una amenaza crítica para la cosecha norteamericana, pero mantiene abierta la posibilidad de pérdidas productivas. Iturriza resumió que la propia incertidumbre alcanza para sostener los precios. Los participantes del mercado siguen especialmente la evolución de las temperaturas y las lluvias durante las próximas etapas del desarrollo de la soja.

Brasil definirá el rumbo de la próxima campaña

Para el mercado argentino, la producción de Brasil será uno de los principales factores durante los meses siguientes. Iturriza consideró que una merma en la cosecha brasileña podría llevar la soja a valores que no se observan desde hace tiempo. La atención estará puesta en el clima y en la eventual influencia de El Niño sobre las regiones productoras.

El especialista sostuvo que los valores actuales comienzan a resultar interesantes para quienes todavía conservan soja, pero aconsejó esperar antes de comprometer mercadería de la campaña 2026/27. La magnitud de la oferta brasileña tendrá incidencia directa sobre la disponibilidad mundial y sobre las oportunidades comerciales para la Argentina. Una cosecha abundante podría limitar las subas, mientras que problemas climáticos ofrecerían mayor sostén a las cotizaciones.

La tendencia positiva se extendió al maíz, cuya posición septiembre avanzó US$1,87 y cerró en US$176,96 por tonelada. Todone atribuyó el movimiento a una oferta más ajustada, una demanda firme y las preocupaciones climáticas en Estados Unidos y Europa. El trigo terminó en US$247,63 para la misma posición, con una baja de US$3,21, aunque persisten dudas sobre la oferta mundial por el clima y el conflicto entre Rusia y Ucrania.