San Martín de Tucumán tenía una noche encaminada en Jujuy, pero otra vez terminó pagando caro sus errores. El equipo de Alejandro Orfila ganaba 2-0 frente a Gimnasia, tuvo incluso un gol anulado sobre el final que pudo darle el triunfo, pero terminó empatando 2-2 por la fecha 31 de la Primera Nacional.

El comienzo había sido el esperado para un equipo que necesitaba ganar. San Martín presionó alto, jugó lejos de Darío Sand y logró incomodar a un Gimnasia que durante buena parte del primer tiempo no encontró espacios para avanzar.

Mauro Verón aprovechó esa superioridad y fue decisivo. El delantero marcó a los 14 minutos y volvió a convertir a los 40, por lo que el Santo se fue al descanso con un 2-0 que reflejaba lo ocurrido durante la primera etapa.

Pero el escenario cambió por completo después del entretiempo. Gimnasia salió a buscar el descuento y San Martín retrocedió demasiado, perdió intensidad y dejó de tener el control que había mostrado en los primeros 45 minutos.

A los ocho minutos, Abel Argañaraz apareció de cabeza y puso el 1-2. El gol cambió el ánimo del partido y llenó de dudas al conjunto tucumano, que apenas dos minutos después volvió a sufrir.

Octavio Bianchi aprovechó una nueva acción dentro del área y marcó el empate. San Martín pasó en pocos minutos de tener una diferencia de dos goles a quedar obligado a defender un resultado que se le había complicado por completo.

Las variantes tampoco consiguieron devolverle al equipo el funcionamiento del primer tiempo. Orfila decidió sacar a Santiago Briñone y Gabriel Carabajal, dos de los jugadores que habían sido importantes para sostener la presión y la intensidad, y el Santo perdió parte de ese control.

Sobre el final, San Martín tuvo una última oportunidad para quedarse con los tres puntos. Diego Diellos convirtió el que hubiera sido el 3-2, pero el asistente levantó la bandera por una supuesta posición adelantada de Bruno Cabrera. La repetición de la jugada dejó la impresión de que el futbolista estaba habilitado, por lo que el conjunto tucumano quedó perjudicado por una decisión arbitral.

Sin embargo, el fallo no alcanza para explicar el resultado. San Martín volvió a tener un partido controlado, sacó una ventaja importante y no consiguió sostenerla, una situación que ya había sufrido en su visita a Rafaela.

Después del encuentro, Orfila no escondió su bronca. “Estoy muy enojado, hacía rato que no me enojaba tanto”, expresó el entrenador, que reconoció la frustración por una victoria que parecía estar al alcance.

El técnico, de todos modos, defendió el rendimiento de sus dirigidos. “El equipo fue protagonista, superamos al rival, pero pagamos caro algunas situaciones y por eso no ganamos”, sostuvo.

San Martín necesitaba sumar de a tres para acercarse al objetivo de meterse en el Reducido y terminó dejando dos puntos en el camino. Con cinco fechas por delante, la pelea todavía ofrece posibilidades desde lo matemático, aunque el equipo necesita transformar su protagonismo en resultados para mantenerse con chances.

Orfila aseguró que no piensa bajar los brazos en esta etapa decisiva. “No voy a bajar los brazos, en lo más mínimo. Le voy a dar para adelante con los jugadores, para hacer lo imposible de lograr entrar al reducido”, afirmó.

El entrenador también dejó una frase que resume la principal preocupación que arrastra San Martín. “Siempre hablamos de lo mismo después de cada partido”, reconoció, en referencia a los errores que vuelven a costarle puntos al equipo.

Ahora, el Santo deberá recuperarse rápidamente. En la próxima fecha recibirá a Gimnasia y Tiro, en un partido que aparece como una nueva oportunidad para intentar cortar una racha de resultados que mantiene al equipo lejos del objetivo.