La mora de los hogares volvió a subir en febrero y dejó otra señal de alarma sobre el frente del crédito. El dato más delicado apareció en las billeteras virtuales y entidades no bancarias, donde el nivel de irregularidad rozó el 30%, un salto que refleja hasta qué punto se complicó la capacidad de pago de muchas familias en un contexto de tasas todavía muy elevadas.

Según los datos de la Central de Deudores procesados por la consultora 1816, la irregularidad en el financiamiento de entidades no financieras a personas físicas llegó a 29,9% en febrero. El incremento fue de más de dos puntos frente a enero y consolidó una tendencia que ya no parece limitada a un segmento puntual, sino extendida a buena parte del sistema.

Un problema que ya no queda solo en las fintech

El deterioro no se concentró únicamente en las billeteras digitales. En los bancos tradicionales, la mora de las familias también volvió a empeorar: pasó de 10,6% en enero a 11,2% en febrero. En paralelo, la mora de las empresas subió de 2,8% a 2,9%, mientras que la del sector privado en general avanzó de 6,4% a 6,7%.

La diferencia está en la intensidad. En el caso de las entidades no bancarias, el salto fue mucho más abrupto y dejó expuesto el costo de un financiamiento más caro y riesgoso. 1816 remarcó que este segmento representa cerca del 17% del total de créditos otorgados a familias, por lo que ya no puede ser leído como un rincón marginal del sistema. De hecho, en firmas de gran peso como Mercado Pago, el ratio de irregularidad pasó de 5,5% a 14,7% en un año, con datos a enero.

Tasas altas, salarios débiles y una economía desigual

La consultora vinculó este deterioro con varios factores que se combinaron al mismo tiempo. Por un lado, las tasas de los préstamos personales siguen en niveles muy altos en términos reales. A comienzos de abril, la Tasa Nominal Anual a 30 días rondaba el 70%, lo que equivale a una Tasa Efectiva Anual cercana al 100%, sin contar el costo financiero total, que la empuja aún más arriba.

Por otro lado, el cuadro social sigue mostrando señales de fragilidad en amplios sectores. 1816 planteó que la economía crece de manera muy desigual y que mientras algunas actividades vinculadas al agro, la energía o la minería muestran dinamismo, otras más intensivas en empleo, como la industria, la construcción y el comercio, siguen débiles. En ese marco, el desempleo subió en 2025 y el salario real privado de enero fue, según recordó la consultora, el más bajo de los últimos 18 meses.

El crédito se expande, pero la calidad se resiente

El fenómeno no parece responder a situaciones aisladas dentro de uno o dos bancos. La mora de las familias creció en 28 de las 30 principales entidades financieras del país, que concentran más del 95% del crédito. Esa extensión confirma que el problema atraviesa al sistema y que no puede explicarse solo por la política comercial de un puñado de jugadores.

En las últimas semanas, el ministro de Economía, Luis Caputo, buscó bajar la preocupación y aseguró que la situación tenderá a acomodarse si continúan bajando la inflación y las tasas. El Gobierno también avanzó con una baja de encajes del 50% al 45% para darle algo más de aire al crédito privado. Sin embargo, consultoras como Outlier creen que el alivio sobre el costo financiero será limitado. Mientras que Moody’s advirtió que la morosidad todavía podría seguir deteriorándose en el corto plazo antes de estabilizarse hacia mediados de 2026.

La conclusión, por ahora, es menos optimista que los discursos oficiales. El crédito se mantuvo activo, pero cada vez más hogares muestran dificultades para sostener el pago de sus préstamos. Y cuando la mora escala al mismo tiempo en bancos, billeteras y financieras, el mensaje de fondo deja de ser técnico y se vuelve bastante más claro. A muchas familias ya no les alcanza ni siquiera para llegar al vencimiento.