Café y corazón: cuántas tazas por día considera seguras la Asociación Americana del Corazón
El consumo moderado de café filtrado no aumenta el riesgo cardiovascular para la mayoría de los adultos y podría asociarse con algunos beneficios para el corazón. Así lo indicó una declaración científica de la Asociación Americana del Corazón (AHA) publicada en la revista Circulation. El documento sitúa el límite diario considerado seguro en hasta 400 miligramos de cafeína, equivalentes aproximadamente a entre tres y cinco tazas de café negro de 230 mililitros.
La cantidad exacta depende de la concentración de cada preparación y de la respuesta individual de quien la consume. La cafeína también está presente en el té, el chocolate, los refrescos, algunos medicamentos y productos energizantes. Por ese motivo, el límite recomendado contempla el consumo total diario y no únicamente el café.
Los posibles efectos sobre el corazón
La evidencia revisada por la AHA indica que el café filtrado, consumido en cantidades moderadas, puede vincularse con un menor riesgo de insuficiencia cardíaca, enfermedad coronaria y accidente cerebrovascular. Algunos ensayos controlados también observaron una menor frecuencia de fibrilación auricular entre quienes bebían café con cafeína. Sin embargo, otros resultados detectaron un aumento de las contracciones ventriculares prematuras, por lo que los efectos no son idénticos en todas las personas.
La relación con la presión arterial presenta resultados menos lineales. Los estudios analizados encontraron que beber entre una y tres tazas diarias podría asociarse con un leve incremento del riesgo de hipertensión en personas con presión óptima, mientras que consumos superiores mostraron una asociación inversa. Los especialistas aclararon que estas observaciones no permiten afirmar que el café produzca directamente esos cambios.
El consumo regular también fue relacionado con una menor probabilidad de desarrollar diabetes tipo 2. Todavía no se determinó si esa asociación responde a la cafeína o a otros compuestos presentes en el grano. Buena parte de la evidencia disponible surge de estudios observacionales, que permiten identificar vínculos estadísticos, pero no establecer una relación de causa y efecto.
Las bebidas energizantes concentran mayores riesgos
La AHA diferenció el café de las bebidas y los concentrados energéticos, que pueden aportar dosis mucho más elevadas en poco volumen. Estos productos contienen entre 40 y 69 miligramos de cafeína por cada 30 mililitros, una concentración que puede superar varias veces la de un café filtrado. Los suplementos, geles y shots también pueden incorporar sustancias que aceleran la absorción y potencian sus efectos.
Las dosis elevadas pueden provocar aumentos de la presión arterial, palpitaciones y alteraciones del ritmo cardíaco, incluso en adultos jóvenes sin enfermedades previas. Gregory Marcus, presidente del panel de especialistas de la AHA y subdirector de Cardiología para Investigación de la Universidad de California en San Francisco, sostuvo que hasta 400 miligramos diarios resultan seguros para la mayoría de los adultos. También recomendó evitar las altas concentraciones presentes en productos energizantes.
La preparación también modifica el impacto
El método utilizado para preparar la bebida influye en su composición. El café sin filtrar, como el elaborado en prensa francesa o algunas variantes de espresso, conserva una mayor cantidad de cafestol, un compuesto que puede elevar el colesterol LDL. El café filtrado y el instantáneo contienen una proporción considerablemente menor.
Los ingredientes añadidos también alteran su perfil nutricional. El azúcar, los jarabes, la crema y determinadas preparaciones con leche pueden aumentar el aporte calórico y reducir los beneficios asociados con el café negro. La AHA señaló que las conclusiones más favorables corresponden principalmente a preparaciones filtradas y sin agregados.
La respuesta del organismo varía según la genética, la edad, el metabolismo, los medicamentos, el estado de salud y la tolerancia desarrollada con el tiempo. Algunas personas pueden experimentar insomnio, ansiedad o palpitaciones aun con cantidades inferiores al límite general. Los especialistas recomendaron observar esas reacciones y consultar con un profesional cuando existan antecedentes de hipertensión, arritmias u otras enfermedades cardiovasculares.
