Nelson Periotti, ex titular de Vialidad Nacional durante los gobiernos kirchneristas, declaró este jueves en el juicio oral por la causa Cuadernos y rechazó de manera tajante haber recibido órdenes de Néstor Kirchner, Cristina Fernández de Kirchner o de otros funcionarios para favorecer empresas o direccionar obras públicas. En una audiencia que se extendió hasta pasado el mediodía, el ex funcionario también remarcó que su nombre no aparece en los cuadernos del chofer Oscar Centeno y aseguró que no comprende de qué se lo acusa.

Periotti, de 80 años, compareció ante el Tribunal Oral Federal 7 mientras cumple prisión domiciliaria por su condena en la causa Vialidad. Durante su indagatoria, eligió declarar sin responder preguntas y centró su defensa en negar cualquier intervención irregular en los procesos licitatorios y en el manejo de la obra pública bajo su órbita.

La defensa de Periotti

El ex administrador de Vialidad fue terminante al negar que haya actuado bajo instrucciones políticas para beneficiar a contratistas. Dijo que nunca recibió órdenes del entonces presidente Néstor Kirchner, ni de Cristina Kirchner en sus dos mandatos, ni tampoco del ex ministro de Planificación Julio De Vido o de cualquier otro funcionario para hacer o dejar de hacer algo a favor de una empresa.

En su exposición, insistió en que ningún empresario que haya tratado con él en licitaciones o actos vinculados a la obra pública puede afirmar que fue presionado o condicionado por su actuación. Desde esa base, sostuvo que enfrenta enormes dificultades para defenderse de hechos que, según su versión, jamás ocurrieron.

Una causa que sigue sumando descargos

Periotti también recordó que ya atravesó allanamientos, secuestro de bienes y casi un mes de prisión en el marco de esta investigación. En ese contexto, reveló que en su momento le ofrecieron acogerse como arrepentido, pero afirmó que rechazó esa posibilidad.

La jornada incluyó además la declaración del empresario Rubén David Aranda, presidente de Chimen Aike S.A., quien negó haber pagado coimas y calificó como falsa la acusación que lo ubica entregando 250 mil dólares en Buenos Aires mientras, según afirmó, se encontraba en Río Gallegos. Explicó que sus comunicaciones con Roberto Baratta respondían exclusivamente a gestiones operativas por la finalización del Centro de Medicina Nuclear en Santa Cruz.

El debate por los escritos de descargo

Durante la audiencia también se abrió una discusión procesal sobre si podían incorporarse como parte de las indagatorias algunos escritos de descargo presentados durante la etapa de instrucción. El debate surgió a partir de la situación del ex funcionario Sandro Férgola, quien se negó a declarar y quedó alcanzado por la lectura de una presentación anterior en la que rechazaba las acusaciones.

El tribunal resolvió por mayoría aceptar esos textos como ampliaciones válidas de indagatoria. Los jueces Germán Castelli y Enrique Méndez Signori entendieron que excluirlos implicaría un exceso de rigor formal que afectaría el derecho de defensa. En disidencia, Fernando Canero sostuvo que una declaración indagatoria exige la manifestación personal del imputado ante el juez y no puede equipararse a escritos presentados por fuera de ese acto.

Un juicio que sigue cargado de tensión

La causa Cuadernos mantiene a Cristina Kirchner como principal acusada bajo la hipótesis de haber encabezado una asociación ilícita destinada a recaudar dinero de empresarios a cambio de contratos estatales entre 2003 y 2015. Junto a ella también están siendo juzgados ex funcionarios como Julio De Vido y José López, además de empresarios de distintos sectores.

En audiencias previas, otros imputados ya habían dejado testimonios sensibles. Jorge Balán, de Industrias Secco, admitió aportes para campañas del oficialismo, aunque aseguró que no estuvieron ligados a contraprestaciones concretas desde el Estado. Alberto Tasselli, en tanto, describió presiones para entregar dinero en dólares y vinculó esos pedidos a Baratta. El juicio continuará el próximo martes, en una etapa en la que siguen acumulándose defensas, cruces procesales y versiones contrapuestas sobre uno de los expedientes más resonantes del kirchnerismo.