Durante la tarde de ayer, artistas autoconvocados de todo el país se manifestaron contra las reformas propuestas por el gobierno. La jornada denominada “Cacerolazo Cultural” se realizó en las principales plazas del país. En Tucumán, el encuentro tuvo lugar en la Plaza Independencia. A pesar de la lluvia, cientos de personas se congregaron frente a la Casa de Gobierno contra el cierre de instituciones culturales y la quita de subsidios.

Los artistas autoconvocados señalaron que el gobierno puso en marcha un “apagón cultural”. Según el colectivo de artistas, las medidas formuladas en el Decreto de Necesidad y Urgencia y especialmente en el proyecto denominado Ley Ómnibus, impactarían negativamente en la cultura. Una de las críticas al gobierno es la reasignación de fondos y posibles cierres de instituciones. “Con la derogación de las leyes 24.800 y 1.224 desaparecerían el Instituto Nacional del Teatro y el Fondo Nacional de las Artes (FNA). Corre peligro el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA), el Instituto Nacional de la Música (INAMU) y la Comisión Nacional de Bibliotecas Populares”, señalaron. 

La protesta fue impulsada en gran medida por la Asamblea Multisectorial de la Cultura de Tucumán. La misma nuclea a artistas y estudiantes de la provincia. Señalan que uno de sus propósitos es “resistir” las medidas anunciadas por el gobierno de Javier Milei en materia cultural. Asistieron a la marcha distintos trabajadores del campo artístico y literario como Tavit (Trabajadores de las Artes Visuales), el Centro de Trabajo Popular «Mate Cocido», y el Colectivo de Bibliotecas junto a diferentes representantes de editoriales. También acompañaron la marcha organizaciones políticas de izquierda y sectores universitarios.

El colectivo de artista denunció un «vaciamiento educativo y cultural». Durante la marcha hubo un fuerte repudio a la derogación de la Ley de Libro. Según representantes del sector de librerías independientes, esto beneficiaría a las grandes cadenas de libros. Las mismas podrían imponer precios sin que este se regule, absorbiendo toda la demanda. El proyecto de ley enviado al Congreso, contempla un posible cierre del Instituto Nacional del Teatro (INT). También propone el cierre del FNA, el cual financia y promueve el desarrollo de artistas, gestores y organizaciones culturales de todo el país. Esta medida fue de las más cuestionadas, debido a que su financiamiento no proviene principalmente del Estado. El organismo autárquico recauda fondos a través del Dominio Público Pagante, un gravamen impositivo sobre el patrimonio cultural de dominio público. De esta manera, la institución se financia a si misma con obras artísticas y productos culturales.