El ATP de Buenos Aires atraviesa una etapa decisiva para su futuro. La venta del Argentina Open a la propia ATP ya está aprobada y solo resta la firma final para concretar el traspaso. El torneo, que desde 2001 se disputa en el país, dejará de estar bajo propiedad mayoritaria de Tennium, aunque la empresa continuaría a cargo de la operación durante los próximos cinco años.

La compra se realizará con fondos provenientes de SURJ, la división deportiva del fondo soberano de inversión de Arabia Saudita. Ese movimiento forma parte de un rediseño más amplio del circuito masculino, que tendrá un nuevo Masters 1000 en Arabia Saudita desde 2028. La reorganización del calendario también podría modificar el lugar que ocupan varios torneos de menor categoría.

El torneo seguirá en el Buenos Aires Lawn Tennis

El Argentina Open permanecerá en el Buenos Aires Lawn Tennis Club, donde existe un contrato firmado hasta 2033. En el corto plazo, el certamen no cambiaría de sede, categoría ni superficie. Sin embargo, los cambios más fuertes podrían llegar a partir de 2029.

La intención de la ATP sería elevar el torneo de categoría 250 a 500 y transformarlo en un evento sobre superficie dura. Ese cambio acompañaría una tendencia del circuito, donde la mayoría de los torneos principales se disputan sobre cemento. También se vincula con el interés del ATP 500 de Río de Janeiro, que desde hace tiempo busca dejar el polvo de ladrillo para atraer jugadores mejor ubicados en el ranking.

Si esa modificación avanza, el torneo porteño deberá encarar una inversión importante. Habría que reemplazar las canchas de polvo de ladrillo, mejorar el court central, ampliar espacios comerciales y reforzar la infraestructura para jugadores, público y patrocinadores. El estadio principal del club cumplirá cien años en octubre, por lo que la puesta en valor aparece como un punto clave.

El rediseño del calendario ATP

La compra de licencias por parte de la ATP apunta a darle mayor control sobre su propio calendario. La entidad busca reducir la cantidad de torneos 250, impulsar más eventos 500 y concentrar la atención en los certámenes que reparten más puntos y premios. En ese esquema, los Grand Slams y los Masters 1000 quedarán como ejes principales del tour.

El ingreso del nuevo Masters 1000 saudí obligará a reacomodar fechas desde 2028. En ese proceso, algunos torneos podrían perder lugar dentro del calendario. Entre los casos mencionados aparecen los certámenes mexicanos de Acapulco y Los Cabos, ambos sobre superficie dura.

El anuncio oficial del calendario 2028 se espera para agosto. Allí podría comenzar a verse con mayor claridad cómo quedará ubicada la gira sudamericana. La visita del presidente de la ATP, Andrea Gaudenzi, a Buenos Aires y Río de Janeiro fue leída como una señal de interés por evaluar el potencial de la región.

Tennium seguirá vinculada al torneo

Aunque dejará de ser propietaria del Argentina Open, Tennium continuaría operando el certamen durante cinco años. La compañía, con sede en Barcelona, mantiene una fuerte presencia en la organización de torneos y recientemente vendió el evento de Bruselas a la federación italiana de tenis. Ese torneo también cambiará de ciudad, fecha y superficie, aunque Tennium seguirá a cargo de la operación por dos temporadas.

En el caso de Buenos Aires, la empresa no tendría una mirada negativa sobre el futuro de la gira sudamericana. La evaluación interna es que el público argentino mantiene una fuerte cultura tenística y que la operación del torneo mostró capacidad para sostener un evento atractivo. La presencia de Gaudenzi en la última edición del Argentina Open habría servido para observar de cerca ese escenario.

El desembarco saudí en el tenis ya empezó a modificar el mapa del circuito. Para Buenos Aires, el cambio de dueño puede abrir una etapa de mayor jerarquía deportiva, pero también marcaría el final de una identidad histórica ligada al polvo de ladrillo.