La OIT pidió a Milei consultar a sindicatos y empresarios antes de avanzar con reformas laborales
La Organización Internacional del Trabajo (OIT) instó al Gobierno argentino a garantizar mecanismos de diálogo social antes de impulsar reformas laborales. El planteo surgió de las conclusiones de la Comisión de Aplicación de Normas del organismo, luego de las denuncias presentadas por la CGT y las dos CTA. El documento también pidió fortalecer el sistema de inspección del trabajo en todo el país.
La comisión reclamó «medidas inmediatas, efectivas y en un plazo determinado» para asegurar el funcionamiento del diálogo tripartito entre el Estado, los trabajadores y los empleadores. Además, sostuvo que cualquier reforma laboral debe ser tratada mediante consultas sustantivas con las organizaciones más representativas de ambos sectores. El pronunciamiento se produjo en medio de los cuestionamientos sindicales al rumbo laboral del Gobierno de Javier Milei.
El pedido del organismo internacional
En sus conclusiones, la OIT tomó nota de la información presentada por el Gobierno argentino y de la discusión posterior dentro del organismo. También recogió observaciones de la Comisión de Expertos sobre la reducción de recursos humanos, operativos y financieros en áreas vinculadas con la administración laboral y la inspección del trabajo.
El organismo pidió realizar una evaluación exhaustiva del sistema de inspección en todo el territorio nacional. Ese análisis deberá incluir la cantidad de inspectores, su distribución territorial, los recursos disponibles y las medidas adoptadas para garantizar el cumplimiento de la legislación laboral. La recomendación también plantea fortalecer la coordinación entre las autoridades nacionales y provinciales responsables del área.
La OIT sugirió que la Argentina recurra a asistencia técnica si lo considera necesario. Además, pidió que el Gobierno informe a la Comisión de Expertos, como fecha límite el 1° de septiembre de 2026, cuáles fueron las medidas adoptadas y qué resultados se obtuvieron. Ese seguimiento mantendrá abierto el caso argentino dentro del organismo.
La reacción de las centrales sindicales
El secretario de Relaciones Internacionales de la CGT, Gerardo Martínez, consideró que el debate dejó expuestos los incumplimientos denunciados por el movimiento sindical. El dirigente, elegido vicepresidente de la conferencia anual de la OIT, sostuvo que el caso argentino recibió apoyo de organizaciones sindicales de la región. También remarcó que el pronunciamiento apunta al diálogo social, la reforma laboral y la inspección del trabajo.
Desde la CTA de los Trabajadores, Roberto Baradel afirmó que las conclusiones dieron lugar a los planteos de las centrales argentinas. Según señaló, el organismo instó al Gobierno a cumplir con los convenios 81, 129 y 150 de la OIT, vinculados con inspección laboral y administración del trabajo. El dirigente de CTERA atribuyó el resultado al trabajo conjunto de la CGT y las dos CTA en el plano internacional.
Las centrales sindicales habían denunciado ante el organismo una supuesta «destrucción sistemática» del modelo de relaciones laborales en el país. También cuestionaron lo que definieron como una «aniquilación de los derechos laborales». El informe de la comisión no clausura la discusión, pero fija una serie de recomendaciones que el Gobierno deberá responder dentro de los plazos establecidos.
El planteo del sindicalismo petrolero
En la misma conferencia, el titular de la Federación Argentina Sindical del Petróleo, Gas y Biocombustibles, Mario Lavia, pidió políticas que impulsen inversiones en petróleo, gas y biocombustibles. El dirigente sostuvo que la continuidad de esas inversiones es clave para sostener puestos de trabajo y acompañar el desarrollo industrial argentino.
Lavia defendió el diálogo social como una herramienta para construir consensos frente a los cambios en el mundo del trabajo. También planteó que la transición energética no debe avanzar a costa de la producción nacional ni de las fuentes laborales. En esa línea, señaló que Vaca Muerta puede convertirse no solo en un polo de extracción, sino también en un espacio de mayor empleo, tecnología e integración productiva.