Un informe del proyecto STOP Methane, de la Universidad de California en Los Ángeles, ubicó al Complejo Ambiental Norte III, operado por CEAMSE en la zona de Campo de Mayo, como el sitio de disposición final de residuos con mayor emisión de metano detectada durante 2025. El análisis se basó en mediciones satelitales y volvió a poner bajo discusión el modelo de enterramiento de basura en grandes centros urbanos.

El predio se encuentra en la intersección del Camino del Buen Ayre y la Ruta Provincial 8, en el norte del conurbano bonaerense. Allí se recibe cerca del 85% de los residuos sólidos urbanos del Área Metropolitana de Buenos Aires, provenientes de la Ciudad de Buenos Aires y más de 40 municipios. Según los datos difundidos, el volumen supera las 436.000 toneladas mensuales.

Qué detectó el informe

El estudio señaló que Norte III registró un promedio de 7,6 toneladas de metano por hora, por encima de basurales ubicados en países como Indonesia, Malasia, India, Chile, Arabia Saudita, Tailandia y Brasil. El proyecto analizó columnas de metano provenientes de cientos de vertederos y basurales en distintos continentes. Para esa tarea se utilizaron instrumentos satelitales de medición atmosférica.

De todos modos, el propio informe aclaró que el ranking no debe leerse como una lista definitiva de los mayores emisores anuales. Las mediciones dependen de sobrevuelos diurnos, condiciones meteorológicas favorables y observaciones puntuales. Por ese motivo, la investigación tomó en cuenta sitios detectados al menos dos veces y comparó tasas horarias de emisión.

El metano es uno de los gases de efecto invernadero más relevantes en el corto plazo. Aunque permanece menos tiempo en la atmósfera que el dióxido de carbono, su capacidad de calentamiento puede ser mucho mayor durante los primeros años. Por eso, los especialistas consideran que reducir estas emisiones puede tener un impacto rápido en la lucha contra el cambio climático.

La respuesta de CEAMSE

CEAMSE cuestionó el alcance del informe y sostuvo que las conclusiones se apoyan en mediciones satelitales puntuales. La empresa remarcó que el propio estudio reconoce límites metodológicos vinculados con la cantidad de observaciones disponibles. También defendió la operación de sus complejos ambientales bajo estándares técnicos, ambientales y regulatorios vigentes.

Desde la compañía señalaron que Norte III cuenta con sistemas activos de captación y tratamiento de biogás. Ese gas, generado por la descomposición de residuos orgánicos, es capturado mediante una red de pozos y conducido a plantas de tratamiento. Según la empresa, esas herramientas buscan evitar la liberación directa de metano a la atmósfera.

La firma también informó que durante 2025 inició un proceso de fortalecimiento de su política de mitigación climática. Entre las iniciativas mencionó un proyecto de certificación de bonos de carbono vinculado a la gestión de biogás en distintos módulos del complejo. Esa estrategia se enmarca en el estándar internacional Verified Carbon Standard, administrado por VERRA.

El debate por los residuos

El caso reabrió la discusión sobre la gestión de residuos en el país. En Argentina todavía persisten miles de basurales a cielo abierto y gran parte del metano generado por la descomposición de basura no es capturado ni aprovechado con fines energéticos. En los grandes centros urbanos, el problema se vuelve más visible por la cantidad de residuos que se entierran a diario.

El informe de UCLA recordó que los vertederos están entre las principales fuentes mundiales de emisión de metano, detrás de actividades como la ganadería, la agricultura y la industria del petróleo y el gas. También señaló que muchos de estos sitios se encuentran cerca de ciudades, lo que suma riesgos ambientales y sanitarios. La tecnología satelital permitió detectar emisiones que durante años fueron difíciles de medir con precisión.

El desafío para los gobiernos y operadores será mejorar la captación de gases, reducir el enterramiento y avanzar hacia esquemas de economía circular. CEAMSE aseguró que mantiene su compromiso con la reducción progresiva de emisiones, la medición bajo estándares internacionales y el desarrollo de soluciones vinculadas con energías limpias. El informe, sin embargo, dejó expuesta la escala del problema y la necesidad de acelerar cambios en el sistema de gestión de residuos.