El Gobierno modifica la medición de la inflación y actualizará el índice de precios del INDEC
Desde el inicio de 2026, el Gobierno nacional cambiará la forma en la que mide la inflación, uno de los principales indicadores económicos de la gestión de Javier Milei. El INDEC implementará una actualización integral del Índice de Precios al Consumidor (IPC), que incluirá nuevos ponderadores, cambios metodológicos y una ampliación de la canasta de bienes y servicios.
La decisión se aplicará tras la publicación del último informe de inflación de 2025, prevista para el 13 de enero, y busca despejar las controversias que marcaron el año electoral, cuando sectores de la oposición cuestionaron las estadísticas oficiales.
Qué cambia en el nuevo IPC
Según confirmaron fuentes del organismo que conduce Marco Lavagna, la actualización del índice incorpora cuatro modificaciones centrales.
En primer lugar, se adoptará la clasificación internacional Coicop 2018, recomendada por Naciones Unidas. Esto implicará pasar de 12 a 13 divisiones del índice, con la incorporación de la categoría “Seguros y servicios financieros”, que hasta ahora estaba incluida dentro de “Bienes y servicios varios”.
En segundo término, se utilizará la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo) 2017–2018 para redefinir los ponderadores y la selección de bienes y servicios, con el objetivo de reflejar de manera más precisa los patrones de consumo actuales de los hogares argentinos.
Cambios técnicos y actualización de períodos
El nuevo IPC también actualizará los períodos de referencia utilizados para ponderadores, precios e índices, además de introducir modificaciones en la fórmula de cálculo y en los mecanismos de agregación estadística.
Desde el Indec explicaron que estas mejoras buscan fortalecer la comparabilidad interanual, asegurar consistencia con las cuentas nacionales y evitar ajustes posteriores cuando el índice se utiliza como deflactor anual.
Más cobertura y recolección digital
Otro de los cambios relevantes será el modo de relevamiento de precios. La mayor parte de la recolección se realizará de forma digital, mediante tablets con cuestionarios adaptados a cada tipo de comercio.
La cobertura geográfica abarcará 39 aglomerados y localidades, con una muestra ampliada que alcanzará aproximadamente 500.000 precios mensuales relevados en más de 24.500 puntos de venta en todo el país.
Un cambio anticipado y testeado
El organismo ya había anticipado esta actualización en septiembre de 2025. Desde abril de ese año se realizaron pruebas técnicas que, según indicaron fuentes oficiales, arrojaron resultados muy similares a los del IPC vigente.
“Las variaciones dan muy parecidas”, señalaron técnicos del instituto, quienes consideran que la publicación del IPC de enero permitirá disipar las críticas sobre un supuesto atraso deliberado en la actualización del índice.
El proceso contó con asesoramiento técnico del Fondo Monetario Internacional, que finalizó en 2024, y requirió la firma de convenios con las 24 jurisdicciones provinciales encargadas del relevamiento de precios.
Críticas, debates y contexto político
Durante 2025, economistas y dirigentes opositores vincularon la demora en la actualización del IPC con el calendario electoral, y advirtieron que los cambios podrían afectar la medición de la desinflación lograda por el Gobierno.
Desde el Indec relativizaron esas críticas y señalaron que el impacto del nuevo índice será acotado, especialmente si se compara con el IPC de la Ciudad de Buenos Aires, donde los servicios tienen mayor peso. Según explicaron, las diferencias suelen ampliarse solo cuando hay fuertes saltos en precios relativos.
El trasfondo institucional
En paralelo al debate metodológico, persisten reclamos internos por la situación laboral dentro del organismo. Delegados gremiales reiteraron pedidos de mayor independencia institucional, concursos para cargos jerárquicos y mejoras salariales, en un contexto donde áreas técnicas clave registran jubilaciones anticipadas y pérdida de personal especializado.
Desde el propio Indec reconocen que fortalecer la calidad estadística también implica recomponer la estructura interna del organismo, cuya debilidad fue señalada como uno de los factores que permitió la manipulación de estadísticas durante la década pasada.
