El embajador de la Unión Europea en la Argentina, Erik Høeg, aseguró que el acuerdo comercial con el Mercosur representa una señal de previsibilidad para los inversores y anticipó un nuevo escenario para el vínculo entre ambos bloques. El convenio entrará en vigencia provisional en las próximas horas, después de más de 25 años de negociaciones, según analizó el diplomático.

Høeg, de nacionalidad danesa, llegó al país en septiembre de 2025 y quedó al frente de la delegación europea en uno de los momentos más relevantes de la relación bilateral. El acuerdo abarcará un mercado de unas 700 millones de personas, con un peso cercano al 30% del producto global y alrededor del 35% del comercio mundial.

Un acuerdo que busca dar previsibilidad

Para el embajador, el impacto del convenio excede la reducción de aranceles. El texto crea un marco de estabilidad para empresas que evalúan invertir en la Argentina y en otros países del Mercosur, algo que Europa considera central en economías atravesadas por ciclos de alta volatilidad.

Høeg sostuvo que la previsibilidad regulatoria a mediano y largo plazo será uno de los principales activos del acuerdo. También destacó que la Argentina haya sido el primer país del Mercosur en completar el proceso de ratificación, con respaldo amplio en el Congreso.

El diplomático valoró especialmente el voto en el Senado y remarcó que el nivel de apoyo legislativo mostró una señal política poco frecuente en la Argentina. A su criterio, ese consenso permite leer que el acuerdo podría sostenerse incluso ante futuros cambios de gobierno.

Los sectores argentinos con más oportunidades

El agro aparece como uno de los sectores con mayor potencial inmediato. Høeg señaló que la Argentina ya tiene una posición competitiva en alimentos y agroindustria, pero el nuevo esquema permitirá que el 99% de los productos ingrese al mercado europeo sin aranceles.

Entre los rubros con mejores perspectivas mencionó la carne bovina, la carne aviar, el maíz, los cítricos, la pesca y la acuicultura. También destacó el valor de las indicaciones geográficas, que pueden dar un diferencial comercial a productos como vinos del Valle de Uco, mieles del Chaco, aceite de oliva y pistachos de San Juan.

El acuerdo también establece cuotas para algunos productos sensibles, aunque la Unión Europea sostiene que otorgó las cuotas más amplias concedidas hasta ahora en un tratado de libre comercio.

Las inversiones europeas y el riesgo país

Høeg recordó que la Unión Europea es el principal inversor extranjero en la Argentina. Según precisó, el bloque representa cerca del 40% del stock de inversión directa en el país y reúne alrededor de 800 empresas con presencia local.

El embajador señaló que muchas de esas compañías conocen los ciclos económicos argentinos y mantienen operaciones de largo plazo. Sin embargo, advirtió que el riesgo país sigue siendo uno de los mayores obstáculos para nuevas inversiones europeas.

También mencionó la necesidad de reglas claras, estabilidad macroeconómica y libertad para repatriar beneficios. En ese punto, vinculó el acuerdo UE-Mercosur con otros procesos observados por las empresas, como el ingreso a la OCDE y el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones.

Vaca Muerta, litio y cobre en el radar europeo

La energía y los minerales críticos ocupan un lugar creciente en la agenda europea. Høeg explicó que la guerra en Ucrania modificó de forma profunda la política energética del bloque, que durante años dependió del gas y el petróleo de Rusia.

Esa necesidad de diversificación llevó a Europa a mirar con más atención a la Argentina. Vaca Muerta aparece como un posible proveedor de gas natural licuado a largo plazo, mientras que el litio y el cobre se volvieron recursos centrales para la transición energética y la industria tecnológica.

El embajador también mencionó el impacto de las tensiones en Medio Oriente y el cierre del Estrecho de Ormuz, que elevó los precios del petróleo y aceleró la búsqueda de proveedores considerados confiables. En ese contexto, empresas europeas ya avanzaron con contratos vinculados al gas natural de Vaca Muerta.

La competencia con China y las reglas de juego

Consultado por la presencia de China en la región, Høeg evitó plantear el escenario como una confrontación directa. Dijo que China, Estados Unidos y Europa buscan asegurar el suministro de minerales críticos y energía, aunque remarcó que la Unión Europea quiere competir bajo reglas claras y estándares compatibles con la OCDE.

El diplomático señaló que China tiene una posición dominante en algunas tierras raras y minerales estratégicos, lo que representa un desafío para Europa. Por eso, el bloque apunta a diversificar proveedores y acompañar inversiones en países con recursos todavía subexplotados.

En esa línea, mencionó a San Juan como una provincia con fuerte potencial cuprífero y recordó que la Unión Europea ya trabaja con la Argentina mediante un memorando de entendimiento sobre minerales críticos y el programa Global Gateway, orientado a apoyar inversiones europeas.

La resistencia europea y el camino pendiente

El acuerdo todavía enfrenta resistencias dentro de Europa, especialmente en sectores agrícolas de países como Francia. Høeg reconoció esas preocupaciones, aunque sostuvo que el impacto positivo del convenio debería quedar más claro una vez que empiece a aplicarse.

El Parlamento Europeo derivó el texto al Tribunal de Justicia para revisar aspectos vinculados con la división de competencias entre los Estados miembros. Ese proceso podría demorar entre 18 y 24 meses, aunque el embajador confía en que, con el tiempo, habrá mayoría para la ratificación completa.

Mientras tanto, la entrada en vigencia provisional abre una nueva etapa. Para Høeg, el acuerdo refuerza una idea de comercio basado en reglas y ofrece un marco de previsibilidad que puede ayudar a mover inversiones en alimentos, energía, minería y servicios.