Boca perdió 1-0 ante Cruzeiro en Belo Horizonte por la tercera fecha de la Copa Libertadores 2026 y dejó atrás un invicto de 14 partidos, en un encuentro que quedó condicionado por la expulsión de Adam Bareiro sobre el final del primer tiempo. El equipo de Claudio Úbeda, que llegaba con puntaje ideal, no pudo sostener el resultado con diez jugadores y lo pagó en el cierre.

El desarrollo fue friccionado desde el inicio, con muchas infracciones y poco juego asociado. En ese contexto, Bareiro vio la tarjeta roja tras recibir dos amarillas evitables, una decisión que cambió por completo el trámite. Boca quedó con uno menos para todo el complemento y debió reconfigurar su esquema en un partido que ya venía cuesta arriba.

En el segundo tiempo, Úbeda movió el banco y apostó por una línea de cinco defensores con los ingresos de Exequiel Zeballos y Nicolás Figal, en lugar de Tomás Aranda y Miguel Merentiel. El repliegue fue cada vez más profundo y le cedió terreno a Cruzeiro, que manejó la pelota sin demasiada claridad pero con insistencia.

La resistencia se sostuvo hasta los 82 minutos, cuando Neyser Villarreal empujó la pelota debajo del arco tras una asistencia de Kaio Jorge y marcó el único gol del partido. Hasta ese momento, el conjunto brasileño no había generado demasiadas situaciones claras, pero aprovechó la superioridad numérica en el tramo final.

Tras el pitazo del árbitro Esteban Ostojich, el partido terminó en escándalo. Un cruce entre Matheus Pereira y Leandro Paredes derivó en una pelea generalizada entre jugadores de ambos equipos, con empujones y tensión que podría traer consecuencias disciplinarias.

En conferencia de prensa, Úbeda evitó cargar directamente contra el arbitraje, pero dejó su postura: “Sinceramente, no quiero pisotear ni caerle por demás al árbitro. Creo que está a la vista de todos cómo fue el arbitraje”. Luego agregó: “En un partido de Libertadores tan importante, fueron demasiadas tarjetas amarillas tempranas y eso condicionó el resto”.

Sobre la expulsión, el entrenador fue más concreto: “Para nosotros no había sanción. Vimos en la repetición que Bareiro no tenía la intención de dar un golpe ni mucho menos. Eso nos condicionó durante todo el partido y nos dificultó la intención de juego que teníamos”.

A pesar de la derrota, el DT valoró la respuesta del equipo: “Rescatamos la actitud y predisposición de los jugadores por cómo enfrentaron una situación adversa. Esto nos tiene que unir y potenciar más”. También apuntó al aprendizaje: “Ese tipo de situaciones se tienen que tratar de medir y el jugador tiene que aprender a manejarlas, más en partidos como este”.

Con este resultado, Boca y Cruzeiro quedaron con seis puntos en la cima del grupo. El Xeneize deberá visitar a Barcelona en Guayaquil en la próxima fecha, mientras que los brasileños enfrentarán a Universidad Católica en Chile.