La inteligencia artificial bajo la lupa: desinformación, datos robados y riesgos reales
De manera continua, estamos entre noticias que hablan de los beneficios y los riesgos de la inteligencia artificial, un vaivén que fue profundizado en una investigación realizada por University College London (UCL) en la que se consultaron a científicos que trabajan en IA para contrarrestar lo que piensan los ciudadanos en Reino Unido. Las opiniones demostraron una sensación más positiva sobre esta tecnología entre los expertos.
El estudio relevó a 4.260 investigadores de diferentes países para evaluar los beneficios y riesgos de la IA, los valores que guían su trabajo y el rol que asignan al público en el desarrollo de esta tecnología.
Los científicos sobre el impacto que tendría la IA en la humanidad
Uno de los hallazgos centrales del informe Visions, Values, Voices es la diferencia entre el nivel de optimismo de los investigadores y el de la ciudadanía. Mientras que el 87 % de los científicos considera que los beneficios superan o igualan los riesgos, sólo el 57 % de los ciudadanos del Reino Unido comparte esa visión. Apenas un 9 % de los expertos cree que los riesgos son mayores, frente al 28 % del público general.

Sin embargo, cuando se trata de identificar efectos negativos concretos, ambas partes coinciden en tres amenazas principales: desinformación, uso indebido de datos personales y cibercrimen.
El 77 % de los científicos y el 68 % del público considera que la IA agrava el problema de las noticias falsas. En cuanto al uso de datos sin consentimiento, la preocupación alcanza al 65 % de los investigadores y al 71 % de los ciudadanos.
Cuáles son los riesgos que traería la IA
Lejos del entusiasmo sin matices, los científicos manifestaron un alto nivel de preocupación por los efectos nocivos ya visibles. Entre ellos, se destacan la diseminación de contenido falso, el uso indebido de información privada y la creciente sofisticación de los delitos informáticos impulsados por IA.

El uso de algoritmos para generar contenido falso en redes sociales plantea un desafío serio para la integridad de las democracias. Además, el 65 % de los expertos alerta sobre cómo las empresas recolectan datos personales sin consentimiento claro.
Según Cian O’Donovan, autor principal del estudio, “las opiniones de los investigadores chocan con ciertas propuestas regulatorias, como las del gobierno británico, que apuntan a permitir el uso de obras protegidas por derechos de autor salvo que los autores se opongan expresamente”.
Datos, regulación y futuro de la IA
Una de las preguntas clave fue si las empresas deberían poder entrenar modelos con cualquier contenido público. Solo el 25 % dijo que sí. Casi la mitad consideró necesario un permiso explícito del autor.
Esta visión contradice la práctica extendida de muchas compañías tecnológicas, que usan materiales disponibles en línea —libros, artículos científicos, redes sociales— sin pedir autorización. Para muchos científicos, esta apropiación masiva representa un problema ético que debe ser atendido.
También se consultó quién debería garantizar el uso seguro de la IA. Los investigadores apuntaron a las empresas desarrolladoras, los gobiernos y los organismos internacionales. En cambio, el público británico prefirió reguladores independientes con participación ciudadana.
A futuro, sólo el 29 % de los expertos cree que la IA debe desarrollarse lo más rápido posible. La mayoría prefiere una estrategia cautelosa, centrada en evaluar riesgos. Apenas uno de cada cinco considera inevitable el desarrollo de una inteligencia artificial general (AGI), lo que marca una distancia clara con el entusiasmo de ciertas empresas del sector.

