La industria azucarera del NOA advirtió que la falta de gas natural podría paralizar la zafra en plena temporada, en un contexto de cambios en las condiciones de abastecimiento que generan incertidumbre sobre el volumen disponible y el precio del suministro. El reclamo fue formalizado por el Centro Azucarero Argentino (CAA), que alertó sobre el riesgo concreto para la producción, el empleo y las economías regionales.

A través de presentaciones ante la Secretaría de Energía de la Nación y los gobernadores del norte, la entidad planteó la necesidad de un tratamiento diferencial para el sector. El documento, firmado por su titular Jorge Feijóo, sostiene que la actividad azucarera tiene una estacionalidad inamovible, ya que la zafra se desarrolla entre abril y noviembre, y depende de manera crítica del gas natural como insumo clave.

El planteo se apoya además en una desventaja estructural del NOA en materia de infraestructura energética. “Esta brecha no puede traducirse en la inviabilidad productiva de economías regionales clave para el desarrollo y el empleo”, advirtió el CAA, al remarcar que las condiciones actuales podrían hacer inviable la actividad si no se garantizan precios y suministro similares a los del año pasado.

El escenario se agrava por el impacto climático. La zafra ya presenta demoras de entre 15 y 30 días por el exceso de lluvias, lo que reduce el margen operativo de los ingenios. En ese contexto, una eventual interrupción del gas o un aumento significativo en su costo podría derivar directamente en la paralización de las plantas.

Desde el sector estiman que las consecuencias serían severas. Se proyecta una caída de 1.300.000 toneladas de azúcar destinadas al mercado interno, una merma de 600.000 toneladas en exportaciones y la afectación de 625.000 metros cúbicos de bioetanol, un insumo clave para la mezcla con combustibles.

El reclamo no es aislado. La Unión Industrial de Tucumán también advirtió recientemente sobre la pérdida de capacidad firme de suministro para el sector productivo, producto de decisiones que priorizan la demanda residencial y comercial en los meses de mayor consumo. Esa situación expone a las industrias a restricciones en momentos críticos de producción.

A nivel nacional, la Unión Industrial Argentina se sumó a la preocupación y planteó la necesidad de previsibilidad energética. La entidad alertó sobre el alto costo del gas natural licuado importado y las limitaciones que ya comenzaron a impactar en distintos sectores, en medio de un escenario de bajas temperaturas y mayor demanda.

Con este panorama, la definición sobre el esquema de abastecimiento y precios del gas aparece como un factor decisivo para el desarrollo de la zafra. En el sector advierten que, sin una respuesta urgente, el impacto podría trasladarse a toda la cadena productiva y profundizar las dificultades en las economías regionales del norte argentino.