El riesgo país argentino volvió a superar los 600 puntos básicos durante septiembre y reavivó la discusión sobre qué factores están detrás del deterioro de los bonos soberanos. La desaceleración de la actividad, el repunte reciente de la pobreza y la suba de las tasas internacionales forman parte del escenario, pero distintos operadores y analistas también pusieron el foco en la incertidumbre política de cara a 2027. La preocupación pasa, principalmente, por la continuidad o eventual modificación del programa económico después de las próximas elecciones.

El contexto externo tampoco ayudó. Los rendimientos de los bonos del Tesoro de Estados Unidos a diez años volvieron a niveles elevados, algo que reduce el atractivo relativo de los activos emergentes y encarece el financiamiento para países con mayor percepción de riesgo. En Argentina, ese movimiento coincidió con una caída más marcada de los títulos públicos y con un riesgo país que pasó desde niveles cercanos a 400 puntos a superar los 600 en menos de dos meses, según los datos de mercado citados por analistas financieros.

La incertidumbre política ganó peso entre los inversores

Parte del mercado comenzó a mirar con mayor atención qué políticas podrían aplicarse después de 2027. El temor expresado por algunos inversores no está vinculado únicamente a una eventual recesión, sino a la posibilidad de cambios en el esquema fiscal, monetario, cambiario y comercial. Esa lectura fue planteada por operadores y consultores financieros, por lo que no representa una conclusión uniforme de todos los participantes del mercado.

El antecedente de 2019 sigue apareciendo en esos análisis. Después de las PASO de aquel año, los activos argentinos sufrieron fuertes caídas y el riesgo país aumentó con rapidez ante la expectativa de un cambio de gobierno. Los inversores también recuerdan posteriores reestructuraciones de deuda y controles cambiarios como elementos que influyen sobre la percepción actual de riesgo político.

Kicillof y las señales que mira Wall Street

La figura del gobernador bonaerense Axel Kicillof también comenzó a aparecer con mayor frecuencia en las evaluaciones de algunos inversores sobre el escenario electoral. Durante una visita a Nueva York, el mandatario cuestionó con dureza la gestión de Javier Milei y defendió un proyecto económico diferente al impulsado por el Gobierno nacional. Sin embargo, todavía no presentó un programa presidencial para 2027 ni definió formalmente una candidatura.

En los mercados, la falta de precisiones sobre algunas políticas futuras genera interrogantes sobre deuda, controles cambiarios, apertura comercial y relación con los organismos internacionales. Ese tipo de incertidumbre suele reflejarse en los precios de los bonos cuando los inversores exigen un rendimiento mayor para asumir riesgo argentino. Las interpretaciones sobre qué ocurriría bajo un eventual gobierno diferente, de todos modos, corresponden a analistas y operadores y no permiten anticipar cuál sería efectivamente su política económica.

La economía también suma señales de debilidad

El factor político convive con indicadores económicos que perdieron dinamismo. El INDEC informó una caída del Producto Interno Bruto frente al trimestre anterior y un retroceso de la actividad durante julio, mientras distintos indicadores sociales mostraron un deterioro respecto de períodos previos. Esos datos alimentaron las revisiones a la baja de algunas proyecciones de crecimiento para 2026.

El Banco Central también enfrenta el desafío de continuar acumulando reservas mientras mantiene la estabilidad cambiaria. En agosto compró US$770 millones en el mercado de cambios, según su informe oficial, aunque la disponibilidad de divisas y el costo del financiamiento externo siguen siendo variables observadas de cerca por los inversores. La combinación entre reservas, actividad y riesgo político determinará cuánto margen tendrá el Gobierno para sostener el programa financiero durante 2027.

El aumento del riesgo país no puede atribuirse a una única causa. Las tasas internacionales, la actividad interna, las reservas y las expectativas políticas actúan al mismo tiempo sobre el precio de los activos argentinos. El peso de cada factor seguirá variando a medida que avance el calendario electoral y se conozcan nuevos datos sobre la economía.