Sea Lion, el proyecto petrolero offshore ubicado unos 220 kilómetros al norte de las Islas Malvinas, cuenta con 232 millones de barriles de reservas probadas. El volumen es muy inferior a los 1.825 millones de barriles certificados para el conjunto de Vaca Muerta, pero supera a varias de sus principales áreas cuando la comparación se realiza yacimiento por yacimiento. La diferencia muestra que Sea Lion está lejos de tener la escala global de la formación neuquina, aunque representa un proyecto relevante considerado de manera individual.

La comparación surge de un análisis realizado por el petrofísico Juan Carlos Glorioso, con antecedentes en YPF, Repsol y trabajos de consultoría para Ryder Scott. Según el relevamiento, Sea Lion equivale al 12,7% de las reservas probadas de Vaca Muerta. Si se incorporan recursos contingentes y prospectivos, la distancia entre ambos proyectos se amplía todavía más.

Sea Lion supera a varias áreas tomadas por separado

Dentro de las áreas relevadas de Vaca Muerta, Loma Campana-LLL aparece por encima de Sea Lion con 317 millones de barriles de reservas probadas. La Amarga Chica queda cerca, con 224 millones, mientras Bajada del Palo Este, Cruz de Lorena, Sierras Blancas y Loma Campana muestran volúmenes inferiores. De esta manera, los 232 millones de barriles certificados para Sea Lion lo ubican por encima de varias explotaciones individuales de la cuenca neuquina.

La comparación cambia cuando se consideran los recursos descubiertos, categoría que incluye reservas y recursos contingentes. Sea Lion alcanza allí 1.017 millones de barriles, frente a 8.134 millones del conjunto de Vaca Muerta. En recursos prospectivos, la formación neuquina llega a 30.172 millones de barriles y Sea Lion a 2.811 millones.

Estas categorías no representan petróleo disponible en las mismas condiciones. Las reservas probadas tienen un grado de certeza y viabilidad mayor, mientras los recursos contingentes requieren que se cumplan determinadas condiciones para convertirse en reservas y los prospectivos todavía dependen de nuevas exploraciones. Esa diferencia resulta especialmente importante en Sea Lion, cuyo desarrollo offshore se encuentra en una etapa mucho menos madura que buena parte de Vaca Muerta.

Un proyecto de US$3.900 millones y más de 60 pozos

Sea Lion fue descubierto en 2010 y actualmente es desarrollado por Navitas, con una participación del 65%, y Rockhopper, que conserva el 35%. Las compañías anunciaron en diciembre de 2025 la decisión final de inversión para las primeras etapas y proyectaron un desarrollo dividido en cuatro fases. El plan completo contempla más de 60 pozos submarinos y una inversión estimada en US$3.900 millones.

La primera etapa prevé 11 pozos conectados a una unidad flotante de producción, almacenamiento y descarga. Según el cronograma empresarial citado en el informe, el primer petróleo estaba proyectado para marzo de 2028. El desarrollo posterior incorporaría otros pozos tanto en el Área de Desarrollo Norte como en una segunda zona central.

El proyecto quedó, sin embargo, atravesado por un conflicto judicial y administrativo con Argentina. El 16 de septiembre, la jueza federal Mariel Borruto ordenó a Rockhopper y Navitas abstenerse de iniciar, continuar o ejecutar obras vinculadas con Sea Lion mientras se tramita una acción preventiva por posibles impactos ambientales y cuestiones vinculadas con la soberanía.

Sanciones y empresas bajo revisión

El Gobierno argentino también inició procedimientos sancionatorios contra empresas, accionistas y proveedores vinculados con actividades hidrocarburíferas en el área. El 4 de septiembre, la Cancillería abrió expedientes contra 45 personas humanas y jurídicas, y cuatro días después sumó otros 15 casos. Las medidas se apoyan en la Ley 26.659, que prohíbe realizar actividades hidrocarburíferas en la plataforma continental argentina sin autorización nacional.

Rockhopper ya había sido declarada clandestina e inhabilitada por autoridades argentinas años atrás, mientras Navitas recibió una sanción equivalente en 2022. El decreto 868/2026 designó además a la Cancillería como autoridad de aplicación de ese régimen y reforzó los mecanismos para identificar posibles infracciones.

La dimensión de Sea Lion explica parte de la atención que generó el proyecto. Sus reservas son muy inferiores a las del conjunto de Vaca Muerta, pero comparadas con áreas individuales representan un volumen considerable. Esa escala económica se combina ahora con una disputa judicial, administrativa y diplomática que condicionará los próximos pasos del desarrollo.