El policía Nicolás Agustín Albaca Romano murió tras permanecer varios días internado por un disparo que recibió en una garita policial. Por el hecho, su compañero Benjamín Eduardo Díaz está detenido bajo prisión preventiva e imputado por lesiones graves, aunque la Fiscalía ahora deberá evaluar si modifica la acusación tras el fallecimiento del efectivo.

El episodio ocurrió el martes 7 de octubre en una garita ubicada en la esquina de Charcas y pasaje Díaz Vélez. Según la reconstrucción de la Fiscalía, Díaz estaba dentro del puesto policial, mientras Albaca Romano, Marcos Andrés Díaz y David Nazareno Santillán se encontraban afuera.

Por motivos que todavía no fueron esclarecidos, el agente habría disparado su arma reglamentaria y el proyectil impactó en el lado izquierdo del tórax de Albaca Romano. El policía sufrió una herida con orificio de entrada, pero sin salida, y fue trasladado en un móvil policial al Hospital Centro de Salud.

Una semana antes, la Unidad Fiscal de Homicidios II, a cargo del fiscal Carlos Sale, había formalizado la acusación contra Benjamín Eduardo Díaz por lesiones graves. Durante esa audiencia, el auxiliar fiscal Alejandro Andole solicitó que el imputado permaneciera detenido hasta el 1 de diciembre.

La Fiscalía fundamentó el pedido en el riesgo de fuga y la posibilidad de que el acusado entorpeciera la investigación. En tanto, el abogado defensor José María Molina sostuvo que el disparo fue accidental y cuestionó la decisión judicial.

Tras la muerte de Albaca Romano, la Fiscalía analizará si corresponde modificar la calificación legal del caso. Una eventual reformulación de la acusación podría agravar la situación procesal de Díaz.