Milei enfrenta tensiones internas, una economía más débil y dificultades para ordenar su frente político
El Gobierno de Javier Milei atraviesa una etapa marcada por la combinación de menor dinamismo económico y crecientes conflictos dentro del oficialismo, según un análisis de la periodista Mariana Verón. El PBI cayó 0,6% desestacionalizado en el segundo trimestre frente al primero y la desocupación alcanzó el 7,9%, aunque la economía permaneció 2% por encima del mismo período de 2025. La nota plantea que estas cifras dificultan al Gobierno sostener un discurso centrado exclusivamente en los avances macroeconómicos.
Uno de los principales focos está dentro del propio oficialismo. Patricia Bullrich expresó diferencias con decisiones adoptadas por la Casa Rosada y cuestionó la falta de coordinación alrededor de nuevas medidas sobre discapacidad, mientras sectores políticos del Gobierno responsabilizan tanto a Luis Caputo como a Santiago Caputo por distintas decisiones. La autora interpreta estos episodios como una señal de que la mesa política perdió capacidad para ordenar previamente las iniciativas y contener los conflictos internos.
Presupuesto, PASO y negociaciones en el Congreso
La fragilidad legislativa aparece como otro problema. El Gobierno todavía necesita acuerdos con gobernadores y bloques aliados para avanzar con iniciativas como los cambios electorales y para sostener su agenda en el Congreso, mientras continúa la discusión sobre el futuro de las PASO. La reforma de la Carta Orgánica del Banco Central ya obtuvo media sanción de Diputados y fue girada al Senado, donde el oficialismo necesita nuevamente construir mayorías.
El Presupuesto 2027 también concentra cuestionamientos porque contempla un crecimiento del 4% y una recuperación importante de la inversión después de un 2026 más débil de lo previsto. La columna señala que esas proyecciones conviven con menor consumo, dificultades para el empleo formal y una política de reducción de subsidios que implicaría nuevos ajustes tarifarios. Milei, según el artículo, continúa priorizando la desaceleración de la inflación y la estabilidad cambiaria como los ejes centrales de su programa.
En paralelo, distintos sectores opositores y aliados comienzan a discutir cómo posicionarse frente al escenario político de 2027. Ernesto Sanz reapareció proponiendo una articulación entre radicales, PRO, socialistas y la Coalición Cívica, mientras el peronismo mantiene sus propias disputas internas. La nota presenta este movimiento como parte de una búsqueda todavía incipiente de alternativas políticas, sin que exista por ahora una configuración electoral definida.
El panorama es, en síntesis, el de un Gobierno que conserva el rumbo económico elegido pero enfrenta mayores dificultades para administrar sus costos políticos y sociales. La combinación de actividad débil, tensiones con aliados y negociaciones legislativas cada vez más complejas obliga a la Casa Rosada a sostener simultáneamente su programa económico y su coalición parlamentaria. Buena parte de los próximos meses estará atravesada por esa tensión entre la continuidad del ajuste y la necesidad de ampliar apoyos políticos.