Las exportaciones sostienen el crecimiento y aportan dólares, mientras el mercado interno sigue mostrando debilidad
El frente externo se convirtió en uno de los principales motores de la economía argentina, con energía, minería y agro como sectores que explican buena parte del crecimiento reciente. En el primer semestre de 2026, el valor exportado fue 47,8% superior al mismo período de 2023, impulsado casi por completo por un aumento de las cantidades vendidas al exterior. Ese desempeño de las exportaciones contrasta con una economía interna más débil, donde industria, construcción e ingresos muestran una recuperación mucho más limitada.
La diferencia también aparece en el aporte al producto. Durante 2025, el PBI creció 4,5% y las exportaciones avanzaron 8,1%, con una contribución de 1,9 puntos porcentuales al crecimiento. En 2026, las ventas externas volvieron a explicar una parte sustancial de la expansión, con subas del 9,8% en el primer trimestre y del 13,7% en el segundo.
El Gobierno apuesta a sostener ese esquema con equilibrio fiscal, menor inflación y una mayor inserción internacional. El propio Ministerio de Economía definió su estrategia como un modelo que busca empujar el crecimiento a través de las exportaciones. Esa orientación aparece también en el Presupuesto 2027, que vuelve a colocar al sector externo entre las fuentes centrales de divisas para la economía.
Energía y minería ganaron protagonismo
El cambio más marcado se produjo fuera de los sectores tradicionalmente dominantes. Entre 2023 y 2026, las exportaciones de combustibles y energía prácticamente duplicaron su valor, con un crecimiento apoyado en mayores cantidades. La minería también aceleró con fuerza, especialmente por el aumento de las ventas de oro, plata y litio.
El complejo minero metalífero y de litio incrementó 227,9% su valor exportado entre el primer semestre de 2023 y el mismo período de 2026. El petrolero y petroquímico avanzó 104,5%, con un salto del 193% en el valor de las exportaciones de crudo. Esa expansión permitió reducir parte de la dependencia histórica del ciclo agropecuario y de la demanda brasileña.
La mejora también tuvo una distribución territorial distinta. Catamarca lideró el crecimiento provincial gracias al litio, mientras Neuquén avanzó impulsada por el petróleo y Santa Cruz y San Juan por los metales. Ese mapa favoreció especialmente a provincias alejadas de los grandes cordones industriales tradicionales.
El agro se recuperó, pero ya no explica todo
La sequía de 2023 había dejado una base muy baja para las exportaciones agropecuarias, por lo que parte de la mejora inicial respondió al rebote de las cosechas. Sin embargo, la comparación con 2022 muestra que el crecimiento no quedó limitado a ese efecto. Las cantidades exportadas de productos primarios fueron 22,4% superiores y las manufacturas de origen agropecuario aumentaron 11,3%.
El informe de PwC Argentina señaló además que varios segmentos alcanzaron máximos de largo plazo durante 2026. Los productos primarios superaron los registros de 2019 y 2020, mientras las manufacturas agropecuarias quedaron por encima del máximo de 2007. En cambio, las manufacturas industriales mejoraron frente a 2023, pero todavía permanecieron por debajo de sus picos históricos.
Brasil continúa siendo el principal destino de las exportaciones argentinas, aunque perdió participación relativa. Entre los primeros semestres de 2023 y 2026 pasó de representar 17,1% de las ventas externas a 12,6%. China y Estados Unidos ganaron terreno, en un escenario de mayor diversificación comercial.
Más dólares externos, pero menor fuerza puertas adentro
El contraste aparece en la economía doméstica. Mientras los sectores exportadores muestran mejores resultados, la actividad industrial y la construcción continúan con mayores dificultades y el consumo interno sigue limitado por la evolución de los ingresos. Esa brecha explica buena parte de la recuperación desigual que muestran los datos agregados.
La debilidad interna también contiene las importaciones de bienes de capital y otros insumos. Abeceb estimó que el superávit comercial de 2026 podría superar los US$20.000 millones, casi el doble de los US$11.320 millones registrados en 2025. Parte de ese resultado surge de mayores exportaciones, pero también de una demanda interna que todavía no recuperó suficiente fuerza.
El Presupuesto 2027 proyecta exportaciones de bienes y servicios por US$133.984 millones y un superávit comercial de US$15.560 millones. La previsión contempla un aumento mayor de las importaciones a medida que la actividad gane dinamismo. El desafío será comprobar si el impulso externo logra trasladarse gradualmente hacia sectores más dependientes del mercado local.
La participación argentina en las exportaciones mundiales también mostró una recuperación, al pasar de 0,29% en 2023 a 0,37% en 2025. Aun así, permanece por debajo del máximo cercano al 0,47% alcanzado en 2011. La principal diferencia es que la mejora reciente combina agro con energía y minería, una composición que podría darle mayor estabilidad al ingreso de divisas si logra sostenerse.
