El presidente Javier Milei rechazó que la economía argentina haya ingresado en una recesión y sostuvo que los últimos retrocesos de la actividad responden a una desaceleración del ritmo de expansión. El mandatario relativizó el peso de las mediciones desestacionalizadas y puso mayor atención sobre el indicador de tendencia-ciclo. Su interpretación convive con datos oficiales que mostraron caídas de la actividad frente a los períodos anteriores.

El Producto Interno Bruto creció 2% interanual durante el segundo trimestre de 2026, pero retrocedió 0,6% frente a los primeros tres meses del año en términos desestacionalizados, según el INDEC. En julio, el Estimador Mensual de Actividad Económica mostró además una baja del 2,9% frente a junio y del 1,4% interanual. La tendencia-ciclo, en cambio, avanzó 0,2% mensual, uno de los datos utilizados por el Gobierno para sostener que la economía continúa creciendo a un ritmo menor.

Milei defendió el nivel de consumo

Milei aseguró que el consumo privado se mantiene en niveles elevados y atribuyó parte de la debilidad observada en algunos comercios a cambios en los hábitos de compra. Mencionó el crecimiento del comercio electrónico y de las plataformas internacionales como canales que absorben operaciones que antes se realizaban en negocios tradicionales. Desde su perspectiva, una caída en determinados rubros no necesariamente implica una contracción equivalente del consumo total.

El Presidente también relacionó esos movimientos con la apertura comercial y la reasignación de recursos entre distintas actividades. Sostuvo que algunos sectores pueden perder participación mientras otros se expanden y defendió ese proceso como parte de una transformación de la estructura económica. El Gobierno utiliza ese argumento para diferenciar los problemas de determinadas actividades de una caída generalizada de la economía.

Qué dijo sobre el empleo y las inversiones

El mandatario también relativizó el aumento de la desocupación, que alcanzó el 7,9% durante el segundo trimestre de 2026. Según su análisis, una mayor cantidad de personas que comenzó a buscar trabajo explica parte de ese movimiento y el nivel no se encuentra demasiado alejado de registros anteriores. Los datos laborales, sin embargo, muestran un mercado con menor dinamismo y diferencias importantes entre empleo registrado e informal.

Milei vinculó además parte de la cautela inversora con la incertidumbre política y económica. Señaló que algunas empresas pueden postergar decisiones de largo plazo hasta contar con mayor claridad sobre las condiciones futuras y defendió la continuidad del programa fiscal y monetario. También afirmó que el sector público dispone de herramientas para afrontar sus compromisos financieros durante 2027.

Los próximos datos marcarán la profundidad de la desaceleración

La discusión sobre una eventual recesión depende de cuánto se prolonguen las caídas de la actividad. Una recesión técnica suele asociarse con dos trimestres consecutivos de retroceso del PIB desestacionalizado, condición que no estaba confirmada con los últimos datos disponibles. El descenso registrado entre abril y junio aumentó, de todos modos, la atención sobre los indicadores posteriores.

El Gobierno mantiene la posición de que se trata de una pérdida de velocidad y no de un cambio de tendencia. Milei sostiene que los indicadores de fondo permanecen positivos y que la economía continuará expandiéndose, aunque a un ritmo menor. Los próximos registros del PIB y de la actividad permitirán establecer si esa desaceleración se estabilizó o derivó en una contracción más prolongada.