Cómo sigue la economía tras el refinanciamiento que logró el Gobierno: claves, efectos y próximos desafíos
La Secretaría de Finanzas consiguió el pasado jueves un resultado que el mercado seguía con atención: refinanció el 100% de los vencimientos de deuda en pesos en manos de privados y evitó emitir dinero en la recta final del año. El desafío no era menor para el Gobierno de Javier Milei. Sobre la mesa había más de $20 billones en compromisos, de los cuales unos $14 billones estaban en manos del sector privado después de sucesivos canjes.
La operación se dio apenas un día después del regreso del Gobierno a los mercados internacionales con un bono en dólares por USD 1.000 millones. La combinación de ambos movimientos dejó una señal clara: el equipo económico busca despejar la incertidumbre de corto plazo y ordenar el frente monetario, incluso en un contexto de fuerte demanda estacional de pesos.
Un rollover que supera el 100% y una señal al mercado
Finanzas adjudicó $21,27 billones frente a los $23,37 billones ofertados, lo que implicó un rollover del 102,01%. Ese porcentaje permitió que el Tesoro no inyectara pesos adicionales en el sistema, un punto central para mantener el equilibrio monetario en la previa a las fiestas.
En el comunicado oficial se destacó que el resultado se consiguió “en un contexto de alta demanda de dinero por la estacionalidad de fin de año, lo cual genera incertidumbre respecto de la capacidad de refinanciar la totalidad de los vencimientos”. Con este resultado, el Gobierno consiguió despejar dudas y mostrar que incluso en un mercado más selectivo pudo renovar toda la deuda en juego.
Qué instrumentos se colocaron y cómo reaccionó la demanda
El menú incluyó LECAP cortas y largas, BONCAP, instrumentos atados al CER y letras vinculadas al dólar. Para la LECAP de abril de 2025, una pieza clave para los inversores más conservadores, se adjudicaron $2,72 billones con un rendimiento del 2,40% y una TIREA del 32,92%.
El abanico incluía además LECER para 2026, BONCER para 2027 y 2028, e incluso una letra dólar linked para abril de 2026. La atención de algunos analistas estaba puesta en los bonos largos ajustados por inflación. Colocar deuda más allá del fin del mandato implica un voto de confianza adicional por parte del mercado.
El análisis de los economistas y la lectura que hace la City
Las expectativas apuntaban a un rollover cercano al 100%. Según explicó Lucio Garay Méndez, economista de Eco Go, el Tesoro no tenía margen ni para emitir pesos ni para absorber demasiada liquidez: “Entramos en época de mayor demanda de pesos y baja la demanda de activos en pesos”. El diagnóstico coincidía en que el escenario era desafiante, pero manejable.
Además, la City venía de observar un cambio en la dinámica de tasas. Tras las legislativas, Finanzas permitió que se liberaran $4,5 billones, lo que redujo rendimientos que se mantenían artificialmente altos por el apretón monetario previo a los comicios. Esa estrategia de absorción agresiva había encarecido el crédito y había frenado el financiamiento para empresas. Tras la elección, comenzó el deshielo.
Qué cambió desde las elecciones y por qué importa para 2026
Desde el triunfo en las legislativas, las tasas cayeron hasta 30 puntos porcentuales y eso impactó en toda la cadena financiera: préstamos corporativos más baratos, plazos fijos más bajos y fondos comunes de inversión con retornos comprimidos, hoy entre 20% y 30% anual. Con el riesgo electoral despejado, se abrió un margen para recalibrar la política monetaria.
El equipo económico flexibilizó encajes, redujo tasas en licitaciones sucesivas e inyectó liquidez de manera controlada. También limitó la exposición de los fondos comunes de inversión a cauciones bursátiles, bajando del 30% al 20% el máximo permitido para volcarlos más al sistema financiero formal.
Cómo sigue la economía después de este resultado
El rollover completo alivia la tensión de corto plazo, pero no despeja todos los desafíos. La sostenibilidad de la deuda en pesos seguirá dependiendo de:
- una macro más previsible para 2026,
- un sendero fiscal creíble,
- una política monetaria consistente con la desinflación,
- y un mercado dispuesto a seguir convalidando instrumentos más largos.
En paralelo, el Gobierno apuesta a que el regreso a los mercados internacionales y la estabilización del mercado en pesos funcionen como señales complementarias para reconstruir confianza. La estrategia todavía enfrenta riesgos, pero el resultado de esta licitación le permitió al equipo económico cerrar el año sin sobresaltos y sin necesidad de emitir pesos.
Consolidar el cambio de expectativas
Lo que viene será una prueba más exigente: sostener esta dinámica en un 2026 atravesado por subas de regulados, un tipo de cambio real más alto y un ritmo de desinflación que requiere coordinación fina entre Economía y el Banco Central. El mercado tomó nota del rollover y del bono en dólares, pero seguirá midiendo si estos pasos se convierten en tendencia.

