Estados Unidos analiza reforzar las condiciones de participación en su esquema internacional de cooperación en inteligencia artificial y podría pedir a sus socios que eviten incorporarse simultáneamente a iniciativas tecnológicas promovidas por China. La discusión forma parte de la competencia entre Washington y Beijing por semiconductores, minerales críticos, modelos avanzados de IA y cadenas de suministro consideradas estratégicas. Según Reuters, el Departamento de Estado elaboró un borrador dirigido a los 35 países que en junio de 2026 suscribieron una declaración de cooperación impulsada por Estados Unidos.

El documento todavía no tiene fecha definitiva de envío y podría sufrir modificaciones antes de ser distribuido. De acuerdo con el borrador citado por la agencia, Washington pretende establecer que la participación en determinados programas estadounidenses implica compromisos incompatibles con algunos esquemas promovidos desde Beijing. «Formar parte de todo es no formar parte de nada», sostiene uno de sus pasajes.

La discusión se concentra especialmente en Pax Silica, una iniciativa estadounidense orientada a fortalecer las cadenas de suministro vinculadas con la inteligencia artificial. El programa incluye semiconductores, minerales críticos, manufactura avanzada y otros componentes necesarios para desarrollar y operar sistemas tecnológicos de gran escala. Estados Unidos busca coordinar inversiones, producción y políticas comerciales entre los países participantes.

La competencia también alcanza a los países socios

China presentó en julio de 2026 la Organización Mundial de Cooperación en Inteligencia Artificial, una iniciativa impulsada por el presidente Xi Jinping para ampliar la colaboración internacional en este sector. La propuesta incluye tecnologías desarrolladas por compañías chinas y modelos que pueden ser examinados y adaptados por terceros. Su aparición agregó un nuevo espacio de competencia frente a las alianzas promovidas por Washington.

Uno de los casos mencionados en las discusiones estadounidenses es Kazajistán, que participa tanto en Pax Silica como en la iniciativa china. Según Reuters, funcionarios de Washington consideran que esa doble pertenencia plantea interrogantes sobre la compatibilidad entre ambos mecanismos. Una fuente estadounidense resumió la posición al señalar que «no se puede tener todo».

La eventual exigencia obligaría a algunos gobiernos a definir hasta qué punto quieren integrarse a uno u otro ecosistema tecnológico. La competencia ya no se limita al desarrollo de modelos de inteligencia artificial, sino que alcanza también a la infraestructura, el acceso a recursos naturales y las condiciones bajo las cuales circulan tecnologías consideradas sensibles.

Semiconductores, minerales y modelos de inteligencia artificial

Estados Unidos considera que el control de las cadenas de suministro será determinante para mantener capacidad de desarrollo en inteligencia artificial. China conserva una posición relevante en la producción y procesamiento de distintos minerales utilizados por industrias tecnológicas, mientras Washington intenta ampliar fuentes alternativas mediante acuerdos con países aliados. Los semiconductores constituyen otro de los componentes centrales de esa estrategia.

La competencia se extiende también al desarrollo de los propios modelos. Empresas chinas avanzaron con sistemas abiertos que ampliaron la oferta disponible frente a modelos desarrollados por compañías estadounidenses como OpenAI y Anthropic. Beijing, al mismo tiempo, analiza establecer restricciones sobre el acceso internacional a algunas de sus tecnologías más avanzadas, según la información citada.

China cuestionó que la cooperación tecnológica quede condicionada por alineamientos geopolíticos. Su embajada en Washington afirmó a Reuters que ese tipo de medidas podría dificultar el desarrollo internacional de la inteligencia artificial y sostuvo que no beneficiaría a ninguna de las partes. El Departamento de Estado estadounidense, por su parte, no realizó comentarios sobre el contenido del documento interno mencionado por la agencia.

Si el planteo finalmente se formaliza, los países que participan de los programas tecnológicos estadounidenses podrían enfrentar mayores condiciones para mantener acuerdos paralelos con Beijing. La competencia entre las dos potencias incorporaría así una dimensión adicional: además de desarrollar tecnologías propias, ambas buscarían consolidar redes internacionales de proveedores, inversiones y socios estratégicos.