El Ministerio de Economía explicó por qué una parte de los fondos obtenidos en una licitación de deuda permaneció dentro del sistema bancario en lugar de ser transferida a la cuenta del Tesoro en el Banco Central (BCRA). La operación involucró alrededor de $4 billones adicionales a los vencimientos que debían refinanciarse, después de que la Secretaría de Finanzas alcanzara un rollover del 144%. Según fuentes oficiales, la decisión buscó extender los plazos de la deuda sin retirar más liquidez de un mercado monetario que atravesaba condiciones ajustadas.

Habitualmente, los pesos captados por el Tesoro se depositan en su cuenta del BCRA, donde quedan fuera de circulación mientras permanecen inmovilizados. Después de la liquidación realizada a fines de julio, sin embargo, los registros mostraron un comportamiento diferente: los depósitos oficiales en el Central pasaron de $8,5 billones a $8,3 billones. El movimiento generó dudas entre operadores que esperaban encontrar allí los aproximadamente $4 billones obtenidos por encima de las necesidades de refinanciación.

El presidente del BCRA, Santiago Bausili, señaló entonces que el destino de esos recursos correspondía a una decisión del Tesoro. «No creo que hayan desaparecido, puede ser que no lo haya traído acá. Estoy seguro de que si buscamos bien, en algún lado están; son bastantes como para no encontrarlo», respondió al ser consultado sobre el tema.

Economía separó la gestión de la deuda de la política de liquidez

Fuentes del Palacio de Hacienda explicaron que el porcentaje de rollover alcanzado en una licitación no implica necesariamente que todo el excedente deba ser absorbido del sistema financiero. El objetivo de Finanzas, indicaron, es extender la duración de los vencimientos al menor costo posible y mantener ordenado el perfil de deuda. La administración de la liquidez, en cambio, corresponde al Banco Central.

«La liquidez la maneja el BCRA, el Tesoro no», señalaron desde Economía. Según esa explicación, mantener una parte de los fondos en bancos comerciales permitió evitar una contracción adicional de pesos en momentos en que las condiciones monetarias ya eran exigentes. También buscó reducir el riesgo de una presión alcista sobre las tasas de las LECAP.

La medida no sería permanente. Las mismas fuentes indicaron que los recursos podrían ser trasladados nuevamente a la cuenta del Tesoro en el Banco Central cuando las condiciones de liquidez lo permitan. La absorción dependerá de la evolución de la demanda de dinero y de las decisiones de política monetaria.

Las interpretaciones del mercado

La consultora Eco Go estimó que los depósitos del Tesoro en el BCRA deberían haber aumentado unos $3,8 billones tras la operación, aunque finalmente disminuyeron alrededor de $300.000 millones. A partir de esa diferencia, planteó que unos $4,1 billones habrían sido transferidos a una cuenta en el Banco Nación. La firma consideró que esos fondos podrían destinarse tanto a mejorar el fondeo de la entidad como a atender obligaciones del Tesoro.

Eco Go señaló además que los depósitos del sector público dentro del sistema financiero alcanzaban aproximadamente $14 billones según el último dato disponible, aunque no todos podían considerarse inmediatamente líquidos. Para la consultora, una parte funciona como financiamiento de mayor plazo para el Banco Nación. El traslado de los fondos habría mantenido así la liquidez dentro del circuito financiero en lugar de retirarla.

El economista Alejandro Giacoia, de EconViews, también interpretó la decisión desde ese punto de vista. Explicó que depositar los recursos en el Banco Central habría reducido la cantidad de pesos disponibles. Y podía generar una suba de las tasas de interés. Mantenerlos en el Banco Nación evita inicialmente ese efecto sobre el mercado monetario.

Otras voces del mercado plantearon dudas sobre la conveniencia de haber tomado deuda adicional pagando intereses para luego devolver esos pesos al sistema. La crítica apunta a que la operación pudo reflejar una absorción inicialmente mayor a la necesaria. Y una posterior corrección para evitar un endurecimiento excesivo de las condiciones financieras. Desde Economía, en cambio, sostienen que las decisiones sobre deuda y liquidez responden a objetivos diferentes y pueden modificarse según la evolución del mercado.