La tragedia que golpea a Nepal: más de 1.100 muertos y 4.850 desaparecidos
A una semana de la devastadora riada que afectó al norte y centro de Nepal, la magnitud de la tragedia continúa creciendo. Según el último reporte de la Policía nepalí, al menos 1.127 personas murieron y otras 4.850 permanecen desaparecidas, mientras los equipos de emergencia siguen trabajando en las zonas más afectadas.
Durante las últimas horas fueron encontrados 77 cuerpos entre los escombros. El restablecimiento de las comunicaciones en sectores que habían quedado aislados también permitió actualizar el número de personas que todavía no pudieron ser localizadas.
Entre las víctimas fatales hay al menos 77 niños. Además, los equipos de rescate encontraron más de 400 partes de cuerpos en diferentes puntos alcanzados por la inundación.
Cientos de extranjeros continúan desaparecidos
La tragedia también afecta a ciudadanos de otros países. De acuerdo con fuentes oficiales, 583 extranjeros continúan desaparecidos, mientras que otros 580 fueron evacuados de las zonas afectadas.
En total, las autoridades informaron que lograron rescatar a 6.541 personas desde que comenzó la emergencia. La búsqueda continúa en distintos sectores, especialmente en aquellos que permanecieron incomunicados durante los primeros días.
Ante la magnitud de los daños, el Gobierno de Nepal solicitó el lunes asistencia financiera al Fondo para la Respuesta a Pérdidas y Daños (FRLD), un mecanismo internacional destinado a ayudar a países afectados por los impactos del cambio climático.
Cómo se produjo la devastadora inundación
El desastre comenzó con el desprendimiento de una gran masa de hielo de un glaciar. Simon Cox, científico principal del instituto neozelandés GNS Science, explicó que “Un gran trozo de glaciar se desprendió desde unos 5.200 metros (…) y cayó en un valle”.
El desprendimiento generó una enorme masa de agua y sedimentos que avanzó por el valle con gran velocidad. Cox describió el fenómeno como una masa de detritos que arrastró rocas, sedimentos, árboles y todo lo que encontró a su paso.
La crecida fue considerada por observadores locales como la mayor registrada en la zona. El agua del río Trishuli llegó a ubicarse entre 15 y 18 metros por encima de su nivel habitual y arrasó asentamientos a lo largo de unos 72 kilómetros de su recorrido.
Entre los daños más importantes se encuentra la destrucción del puesto fronterizo de Rasuwagadhi-Kerung. El paso es considerado estratégico para el comercio entre Nepal y China y quedó inutilizado por el avance del agua.
Decenas de comunidades ubicadas en la frontera y en distintas zonas del interior del país también sufrieron daños. Las tareas de rescate y relevamiento continúan y las autoridades no descartan que el número de víctimas aumente a medida que los equipos puedan ingresar a sectores que permanecieron aislados.
Nepal advierte por el impacto del cambio climático
El canciller nepalí Shisir Khanal vinculó la tragedia con los riesgos que enfrenta la región del Himalaya ante el cambio climático. El funcionario calificó el colapso del glaciar y el posterior deslave como una “señal de alerta” para el país.
“Creemos que este desastre debe verse como una señal de advertencia sobre el riesgo que el cambio climático representa para Nepal”, afirmó Khanal en declaraciones a AFP.
El canciller reclamó además apoyo internacional bajo el concepto de justicia climática y no únicamente como asistencia humanitaria. Nepal, un país de unos 30 millones de habitantes y con una economía mayormente rural, representa apenas el 0,1% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero.
Khanal estimó que la reconstrucción de las zonas y las infraestructuras destruidas demandará “varios miles de millones de dólares”. Mientras tanto, los equipos de emergencia continúan con la búsqueda de desaparecidos y la evaluación de los daños provocados por la catástrofe.
