La mora bancaria de las familias frenó su suba, pero siguió creciendo en el crédito fintech
La mora de los créditos bancarios a las familias mostró en junio su primera interrupción después de 19 aumentos mensuales consecutivos. Una estimación de la consultora 1816, elaborada a partir de datos de la Central de Deudores, ubicó la irregularidad en el 12,7% de la cartera, frente al 12,8% registrado en mayo. El indicador continúa en niveles elevados, aunque dejó de avanzar por primera vez desde el comienzo de la serie de subas.
La situación fue diferente entre las entidades no financieras, como las fintech y otros proveedores de crédito, donde la mora de los hogares alcanzó el 33%. En los bancos, la irregularidad total del sector privado bajó del 7,7% al 7,6%, mientras que los préstamos a empresas mantuvieron una tasa del 3,5%. El deterioro continúa concentrado en el financiamiento destinado al consumo.
Los préstamos personales registraron una mora del 15,9% y las tarjetas de crédito llegaron al 13,1%. Los prendarios se ubicaron en el 7,7%, mientras que los hipotecarios mostraron un nivel considerablemente menor, del 1,6%. Las diferencias reflejan una mayor dificultad de pago en las líneas sin garantía utilizadas por los hogares.
Menos préstamos y un acceso más selectivo
El informe de 1816 advirtió que la estabilización no responde necesariamente a una mejora general de la situación financiera de las familias. Los bancos redujeron el otorgamiento de préstamos y concentraron las nuevas operaciones en clientes con mayor capacidad de pago. Alrededor de seis millones de personas quedaron excluidas de la posibilidad de obtener nuevo crédito por registrar alguna obligación impaga.
Más de una cuarta parte de quienes habían accedido a préstamos durante los últimos años dejó de ser considerada sujeto de crédito. Esa selección limita la incorporación de nuevos deudores al segmento irregular, aunque mantiene fuera del sistema formal a una parte significativa de la población. El Banco Central describió el proceso como un ciclo crediticio «más selectivo, saludable y sostenible».
El especialista Damián Falcone, profesor de Gestión del Riesgo en IAE Business School, explicó que el índice de mora refleja situaciones acumuladas durante meses y no solamente el comportamiento reciente de los pagos. «El ratio tiene una inercia considerable y es una fotografía del daño acumulado, no un termómetro del presente», señaló. Los deudores pueden permanecer durante un período prolongado dentro de la cartera irregular antes de que sus obligaciones sean regularizadas o castigadas por las entidades.
Una señal anticipada mostró una mejora
El Banco Central utiliza también la Probabilidad de Default Estimada, un indicador que mide qué proporción del saldo regular pasa a situación irregular tres meses después. En abril, esa medición descendió por tercer mes consecutivo y se ubicó en el 2,6% para el conjunto del sector privado. Entre las familias bajó al 4,4%, medio punto por debajo del máximo registrado en enero.
La reducción sugiere que perdió intensidad el ingreso de nuevos deudores a la mora bancaria. Sin embargo, el stock problemático todavía continúa creciendo, aunque a un ritmo menor. «Cuando el flujo de entrada merma, el stock deja de crecer», resumió Falcone.
La composición de la cartera también influye en la evolución del índice. Los préstamos personales y las tarjetas, que concentran buena parte de los incumplimientos, tienen plazos más cortos y pueden avanzar con mayor rapidez hacia categorías consideradas irrecuperables. Cuando las entidades castigan esos créditos, dejan de integrar el cálculo tradicional de irregularidad.
El consumo continúa con menos financiamiento
El crédito en pesos al sector privado aumentó un 0,3% real en mayo y cortó cuatro meses consecutivos de caída. La recuperación fue desigual: las líneas comerciales crecieron un 1,4% y las garantizadas con bienes avanzaron un 1%. El financiamiento al consumo, en cambio, retrocedió un 1,1%.
Para que la tasa de mora baje de manera sostenida, el saldo total de préstamos deberá crecer más rápido que la cartera irregular. Esa condición todavía no se consolidó, pese a las primeras señales de recuperación de la oferta. La exclusión de millones de personas del crédito formal continúa además como una limitación para el consumo.
Los bancos cuentan con provisiones equivalentes al 86,3% de su cartera irregular, según los datos oficiales incluidos en el análisis. Una vez descontadas esas previsiones, los créditos problemáticos representan el 2,2% del capital regulatorio. El principal riesgo señalado por los especialistas no se encuentra en la solvencia del sistema financiero, sino en las dificultades de los hogares para volver a acceder al financiamiento.