La expansión de los centros de datos destinados a la inteligencia artificial (IA) está generando una fuerte demanda de electricistas, carpinteros y trabajadores de la construcción en Estados Unidos. Las empresas tecnológicas comenzaron a financiar programas de capacitación para reunir el personal necesario y acelerar proyectos que requieren cientos de operarios. Los salarios y las bonificaciones ofrecidos por estas obras ya compiten con los de otras ramas de la industria.

Uno de los casos más importantes es el centro de datos que OpenAI construye en Saline Township, Michigan. El proyecto, considerado la mayor inversión individual de la historia del estado, necesita cientos de electricistas en jornadas que pueden alcanzar las diez horas diarias durante toda la semana. La posibilidad de acumular horas extras atrae a trabajadores de otras empresas y localidades.

La situación se convirtió en un tema recurrente en el Detroit Electrical Industry Training Center, donde se forman alrededor de 850 aprendices. Algunos evalúan trasladarse a los nuevos proyectos por la diferencia salarial, aunque también expresan dudas sobre las extensas jornadas. Tyler Shelton, electricista en formación, explicó que la oportunidad podría ayudarlo a comprar una casa, pero cuestionó el impacto sobre su vida fuera del trabajo.

Inversiones para ampliar la mano de obra

Las compañías tecnológicas destinan millones de dólares a incrementar la cantidad de trabajadores disponibles. Google financió con US$50 millones un programa desarrollado junto con la International Brotherhood of Electrical Workers y empresas contratistas. La iniciativa pretende elevar la inscripción anual de aprendices de 19.500 a 30.000 durante los próximos tres años en las localidades seleccionadas.

BlackRock aportó recursos para ampliar los programas que abastecerán de personal a centros de datos de Texas, dentro de una inversión de US$100 millones. El objetivo es cubrir las nuevas obras sin dejar desatendidos a clientes tradicionales de los sindicatos y las contratistas. Tina Williams, encargada de administrar las subvenciones, señaló que la incorporación de trabajadores deberá acompañar ambos frentes.

Los centros de datos también ofrecen remuneraciones superiores a las habituales. Un análisis del portal de empleos Indeed indicó que los puestos de instalación y mantenimiento pagan, en promedio, un 42% más por hora que tareas similares en otros sectores. En regiones como Dallas y el norte de Virginia, las empresas compiten mediante bonificaciones, viáticos y condiciones especiales para atraer personal.

«Está generando una tensión laboral muy delicada», afirmó Marty Schager, director del área de centros de datos de la firma de contratación Aerotek. Según explicó, incluso trabajadores que no estaban buscando empleo consideran cambiar de empresa por los ingresos ofrecidos. Esa competencia también obliga a los contratistas a planificar con anticipación la disponibilidad de sus equipos.

Cursos acelerados y diferencias con los sindicatos

Las empresas tecnológicas ya tenían programas para formar técnicos encargados de operar sus instalaciones. Microsoft comenzó a desarrollarlos en 2018 y cuenta con 39 sedes en distintos países, donde capacitó a unas 15.000 personas. El crecimiento de la inteligencia artificial amplió ahora esa intervención hacia la construcción de los propios centros de datos.

Meta destinó US$115 millones al primer año de un programa plurianual que comenzará con unos 5.000 participantes. Los seleccionados realizarán un curso intensivo de cuatro semanas, con gastos de viaje y alojamiento cubiertos, y luego se incorporarán a obras de sus contratistas. La capacitación incluye contenidos básicos adaptados a las necesidades específicas de estos complejos.

Los sindicatos cuestionan que ese período pueda compararse con los programas de aprendizaje de cuatro años que ofrecen una formación más amplia. Sean McGarvey, presidente de North America’s Building Trades Unions, consideró positiva cualquier inversión, pero marcó diferencias entre ambos modelos. OpenAI, por su parte, se comprometió a trabajar con organizaciones sindicales para cubrir los puestos de sus proyectos.

El impacto sobre el resto de la construcción

El volumen de inversiones en centros de datos compensó parcialmente la desaceleración de la construcción de oficinas y viviendas. Sin embargo, la concentración de trabajadores, materiales y terrenos también comenzó a afectar a otros proyectos. Mario Iacobacci, especialista de Oxford Economics, señaló que los recursos disponibles son limitados y que asignarlos a una obra puede reducirlos en otra.

Algunas empresas desarrolladoras piden directamente a sus contratistas que rechacen otros trabajos para reservar personal. Tony Qorri, vicepresidente de construcción de DataBank, explicó que incluso jóvenes recién egresados de la escuela secundaria reciben propuestas para capacitarse e ingresar rápidamente al sector. La prioridad es mantener los proyectos dentro de los plazos y presupuestos establecidos.

La expansión también cumple una función política y comunitaria. Las empresas buscan apoyo local mediante convenios con sindicatos, asociaciones empresarias y organizaciones que representan a comunidades hispanas y otros grupos. Estos acuerdos pueden facilitar la aceptación de proyectos cuestionados por su consumo de energía, agua, materiales y superficie.

Entre los propios trabajadores existen posiciones diferentes. Algunos valoran los salarios y la posibilidad de acceder a una formación especializada, mientras otros cuestionan el uso de recursos y la duración real del auge. También aparece la preocupación por una eventual caída de las remuneraciones cuando finalice la etapa de construcción y miles de electricistas regresen a otros sectores.