Una relación comercial delicada: más del 60% de los autos vendidos en la Argentina proviene de Brasil
La industria automotriz constituye uno de los principales pilares de la relación económica entre la Argentina y Brasil. Más del 60% de los autos comercializados en el mercado argentino llega desde plantas brasileñas, mientras que alrededor del 65% de las exportaciones locales del sector tiene como destino el país vecino. Esa dependencia se apoya en más de tres décadas de producción complementaria entre las fábricas ubicadas a ambos lados de la frontera.
La integración comenzó a consolidarse a comienzos de la década de 1990, con la creación del Mercosur y la entrada en vigencia del Acuerdo de Complementación Económica número 14, conocido como ACE 14. El convenio permitió avanzar hacia un intercambio de vehículos y autopartes sin aranceles, aunque sujeto a mecanismos destinados a equilibrar el comercio bilateral. Desde entonces, las terminales distribuyeron la fabricación de modelos y componentes de acuerdo con una estrategia regional.
El sistema utiliza un coeficiente denominado «Flex», que establece cuánto puede exportar un país por cada dólar importado desde el otro. La relación vigente permite exportar hasta dos dólares por cada dólar importado, con una etapa de revisión prevista dentro del período del acuerdo. El esquema actual se extiende hasta mediados de 2029, cuando está previsto avanzar hacia una mayor liberalización del intercambio automotor.
Una producción organizada como bloque regional
Las principales automotrices dejaron de administrar sus operaciones argentinas y brasileñas como unidades completamente separadas. Muchas compañías crearon estructuras regionales para coordinar desde una misma dirección la producción, las inversiones y la oferta comercial en Sudamérica. Esa organización también incluye, en algunos casos, plantas ubicadas en Uruguay y Colombia.
El funcionamiento conjunto permitió desarrollar vehículos destinados específicamente a los mercados del Mercosur. Uno de los ejemplos más representativos fue el Volkswagen Gol, producido en Brasil y convertido durante años en uno de los modelos más vendidos de la Argentina. La complementariedad también se extendió a motores, cajas de transmisión, autopartes y plataformas compartidas.
Incluso durante los períodos con mayores restricciones a las importaciones, los vehículos brasileños mantuvieron una participación relevante en el mercado argentino. Entre 2022 y 2023 representaron entre el 27% y el 35% de los patentamientos. Con la normalización de los pagos al exterior, esa proporción volvió a superar el 60%.
El peso de Brasil en la oferta de cada automotriz
Toyota mantiene una de las estructuras más equilibradas entre producción nacional e importaciones brasileñas. Los Corolla, Corolla Cross, Yaris y Yaris Cross llegan desde Brasil y representan cerca de la mitad de sus ventas locales. El resto del volumen corresponde principalmente a Hilux, SW4 y Hiace, fabricados en la Argentina.
En Volkswagen, los modelos Tera, Polo, Nivus, Virtus, T-Cross y Saveiro proceden de Brasil y explican alrededor del 60% de sus operaciones en el país. La producción argentina quedó concentrada en la pickup Amarok, mientras la Taos comenzó a importarse desde México. Fiat, por su parte, trae desde Brasil los Mobi, Argo, Pulse, Fastback, Fiorino, Strada y Toro, que representan cerca del 55% de sus ventas.
La presencia brasileña también resulta significativa dentro de Chevrolet. La marca importa los Onix, Sonic, Spin, Trailblazer, Montana, S10 y determinadas versiones de Tracker, mientras la planta de Rosario mantiene un nivel reducido de producción. Los vehículos procedentes de Brasil representan aproximadamente el 58% de su volumen comercial.
Renault amplió durante los últimos años su oferta brasileña con los Kardian, Kwid, Boreal y Oroch. La transformación de la planta de Santa Isabel para fabricar una nueva pickup redujo temporalmente la cantidad de modelos nacionales y elevó la proporción de importados desde Brasil hasta cerca del 54%. La Kangoo permaneció como el principal vehículo fabricado localmente por la compañía.
Marcas con una dependencia todavía mayor
Citroën dejó de fabricar vehículos en la Argentina tras la finalización del ciclo de la Berlingo. Los C3, Basalt y Aircross, producidos en Brasil, concentran alrededor del 75% de las ventas locales de la marca. El resto de la gama se completa con modelos procedentes de Uruguay y Europa.
Las operaciones de Jeep y Ram, pertenecientes al grupo Stellantis, muestran una participación brasileña todavía más elevada. Los Renegade, Compass, Commander y Rampage llegan desde ese país, mientras la producción local se concentra en la Ram Dakota fabricada en Córdoba. Los modelos brasileños representan cerca del 84% del volumen conjunto de ambas marcas.
En Nissan, los Kicks y Kait procedentes de Brasil explican aproximadamente el 45% de las ventas argentinas. Hyundai presenta una dependencia mayor, ya que los HB20 y Creta concentran cerca del 95% de sus operaciones locales. Ambas compañías carecen de producción de automóviles en la Argentina.
Ford es la principal excepción entre las terminales radicadas en el país. La empresa cerró su fábrica brasileña de Camaçari en 2021 y concentra la producción regional de la Ranger en General Pacheco. El resto de sus modelos llega desde China, México, Tailandia, Uruguay y Estados Unidos.
Peugeot tampoco importaba vehículos brasileños dentro de su oferta habitual al momento del relevamiento. La compañía fabrica los modelos 208 y 2008 en la Argentina y completa su catálogo con unidades procedentes de Europa y Uruguay. La incorporación de la Partner Rapid, derivada de la Fiat Fiorino, estaba prevista para sumar nuevamente un modelo fabricado en Brasil.
La magnitud del intercambio explica por qué la industria automotriz ocupa un lugar central en la relación bilateral. Las fábricas de ambos países dependen de componentes, modelos y mercados compartidos, más allá de las diferencias políticas entre sus gobiernos. Cualquier modificación en el esquema comercial tendría efectos sobre la producción, el empleo y la oferta de vehículos en los dos mercados.