La Argentina exportó 403.100 toneladas de carne vacuna durante los primeros siete meses de 2026, un 6,7% más que en el mismo período del año pasado. Dentro de ese volumen, Estados Unidos adquirió 67.118 toneladas, casi el triple de las 22.188 toneladas registradas un año atrás.

El crecimiento convirtió al mercado estadounidense en el segundo destino de la carne argentina, detrás de China. Su participación sobre el total exportado pasó del 6% al 17% en apenas doce meses, de acuerdo con un informe de Rosgan elaborado sobre la base de datos del Indec.

El aumento de las compras estadounidenses responde, según el reporte, tanto a una mayor necesidad de abastecimiento externo de ese mercado como a las condiciones de acceso que tuvo la carne argentina durante este año. El país cuenta con una cuota anual de 100.000 toneladas con arancel preferencial: 20.000 toneladas correspondientes al acuerdo comercial y otras 80.000 habilitadas para 2026 por decisión de Donald Trump.

Hasta el 31 de julio, la Argentina había certificado 61.050 toneladas a través de la Ventanilla Única de Comercio Exterior (VUCE), equivalente al 61% del cupo total. De ese volumen, 14.500 toneladas correspondían a la cuota de 20.000 toneladas establecida por tratado, mientras que las 46.550 restantes se encuadraban en el cupo adicional.

Los datos de la Aduana estadounidense mostraban al 3 de agosto una utilización del 72,5% de la cuota fijada por tratado. En tanto, la evolución del cupo adicional indica que los dos primeros tramos trimestrales de 20.000 toneladas ya fueron ejecutados y que el tercero alcanzó casi un 33%.

Con este ritmo, quedarían unas 13.450 toneladas por ejecutar durante agosto y septiembre. El escenario resulta favorable para las exportaciones argentinas, aunque una nueva decisión de la administración de Trump podría modificar las condiciones de competencia en el mercado estadounidense.

La nueva cuota de carne que impulsa Trump

Estados Unidos anunció una cuota extraordinaria de hasta 300.000 toneladas de carne vacuna destinada a molienda, que comenzaría a regir durante 90 días y estaría libre de aranceles. El objetivo de la medida es incrementar rápidamente la oferta disponible en el mercado interno estadounidense y contener el precio de la carne picada.

Trump también aseguró que existe un compromiso para que ese producto llegue a los consumidores a un precio 25% inferior al actual. La Argentina quedó excluida de este nuevo cupo, pese al fuerte crecimiento que registró durante este año en sus ventas hacia Estados Unidos.

La medida plantea un escenario diferente para los exportadores argentinos. Hasta ahora, el país había conseguido mejorar su posición entre los proveedores con acceso preferencial al mercado estadounidense, pero la llegada de un volumen extraordinario puede incrementar la competencia y reducir parte de esa ventaja.

El impacto dependerá en buena medida de qué países logren aprovechar la nueva oportunidad comercial. Entre ellos, Brasil aparece como uno de los principales competidores por su capacidad exportadora y por las dificultades que enfrenta actualmente en otros mercados.

Por qué Brasil puede beneficiarse

Brasil atraviesa un escenario particularmente complejo en China, donde prácticamente agotó su cupo anual de 1.106.000 toneladas establecido bajo el régimen de salvaguardia. Para el resto del año, sus exportaciones hacia ese mercado quedarían expuestas a un arancel cercano al 76,5%.

A esa situación se suman las dificultades para mantener el acceso a la Unión Europea. El país enfrenta observaciones vinculadas con los controles sobre el uso de productos antimicrobianos en la ganadería y, si el escenario no cambia, podría encontrar mayores restricciones para colocar allí su producción a partir del próximo mes.

En ese contexto, una ventana de 90 días sin aranceles en Estados Unidos representa una alternativa especialmente atractiva para la industria brasileña. La posibilidad de redirigir parte de sus exportaciones hacia ese mercado podría aumentar la presión competitiva sobre otros proveedores.

Para la Argentina, el escenario es distinto porque mantiene una presencia importante en China y todavía dispone de condiciones preferenciales para vender carne en Estados Unidos. Por eso, el desafío pasa por aprovechar el crecimiento conseguido durante este año sin perder la ventaja comercial frente a países con una capacidad exportadora mayor.

El desafío para las exportaciones argentinas

El informe de Rosgan plantea que la apertura extraordinaria del mercado estadounidense puede tener efectos diferentes según la posición de cada proveedor. En el caso argentino, una mayor oferta internacional podría reducir parcialmente el beneficio obtenido a partir de la ampliación del cupo durante 2026.

La situación cobra especial relevancia porque buena parte del cupo adicional argentino está destinada a carne de menor valor comercial para procesamiento industrial. Si aumenta la competencia en ese segmento, el impacto podría sentirse especialmente sobre ese tipo de exportaciones.

La evolución del mercado también estará atravesada por las decisiones comerciales de Estados Unidos y Brasil. Las dificultades que enfrenta el gigante sudamericano en China y Europa pueden convertir al mercado estadounidense en un destino prioritario para su producción durante los próximos meses.

A esto se suma una variable política. Rosgan advirtió que, en un año marcado por procesos electorales en Brasil y Estados Unidos, las decisiones de los principales actores del mercado pueden responder no solamente a necesidades de abastecimiento o a la reorganización de los flujos comerciales, sino también a objetivos políticos.

Para la Argentina, el desafío será aprovechar el fuerte crecimiento registrado en Estados Unidos y avanzar en la consolidación de ese mercado. Al mismo tiempo, deberá seguir de cerca la nueva política de importaciones de Washington y la posibilidad de que Brasil utilice esa apertura extraordinaria para aumentar su presencia y modificar el escenario competitivo.