Pasar demasiadas horas sentado, consumir alcohol y mantener una alimentación con exceso de sodio son tres conductas que pueden elevar el riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular (ACV). Especialistas consultados por EatingWell advirtieron que estos hábitos afectan la presión arterial, el ritmo cardíaco y el estado de los vasos sanguíneos, incluso cuando no provocan síntomas inmediatos. Su impacto aumenta cuando se sostienen durante largos períodos.

Datos de la Organización Mundial de la Salud correspondientes a 2021 registraron 11,9 millones de nuevos casos de accidente cerebrovascular en todo el mundo. Las estimaciones indican que una de cada cuatro personas mayores de 25 años atravesará un episodio de este tipo a lo largo de su vida. Una parte importante de los factores asociados puede modificarse mediante cambios en la rutina.

Permanecer sentado durante varias horas

La actividad física regular ayuda a reducir el riesgo cardiovascular, pero no siempre compensa una jornada marcada por el sedentarismo. La cardióloga Samantha Benin explicó que permanecer durante muchas horas frente a un escritorio o una pantalla mantiene elevado el riesgo aunque la persona realice ejercicio en otro momento del día. Por ese motivo, recomendó levantarse y caminar durante algunos minutos cada hora.

Un estudio publicado en la revista Stroke relacionó actividades como caminar, andar en bicicleta o realizar tareas domésticas con una menor probabilidad de padecer un ACV. En cambio, pasar más de cuatro horas diarias frente al televisor, la computadora o los videojuegos apareció asociado con un riesgo más elevado. El sedentarismo prolongado puede afectar los vasos sanguíneos que abastecen al corazón y al cerebro.

El consumo de alcohol

La idea de que una cantidad moderada de vino puede proteger el corazón fue puesta en discusión por investigaciones más recientes. De acuerdo con los especialistas citados, incluso un consumo considerado moderado puede aumentar la posibilidad de desarrollar hipertensión arterial, fibrilación auricular y accidentes cerebrovasculares. Benin recomendó no asumir que las bebidas alcohólicas tienen un efecto protector sobre la salud cardiovascular.

Otro estudio publicado en Stroke observó un aumento del riesgo entre quienes bebían poco durante la semana, pero concentraban un consumo elevado durante los fines de semana. La diferencia frente a quienes no ingerían alcohol osciló entre el 47% en los hombres y el 241% en las mujeres analizadas. Los resultados dependen de las características de cada investigación y no permiten establecer el mismo nivel de riesgo para todas las personas.

La sal presente en las comidas

Una hamburguesa, un sándwich de comida rápida o una pizza con carnes pueden acercarse o incluso superar los 2.300 miligramos de sodio recomendados como límite diario por la Asociación Americana del Corazón. El problema no se limita a una comida aislada, sino a la repetición de ese nivel de consumo. Con el tiempo, el exceso de sal puede elevar la presión arterial y deteriorar las arterias.

La cardióloga y lipidóloga Sirisha Vadali aconsejó prestar atención al sodio ingerido durante toda la jornada, en lugar de considerar cada comida fuera de casa como un episodio independiente. Los restaurantes y los productos industrializados pueden contener cantidades difíciles de advertir a simple vista. Consultar la información nutricional y reducir la frecuencia de esas preparaciones permite controlar mejor el consumo.

Cómo reducir los factores de riesgo

Incorporar frutas, verduras, legumbres, cereales integrales y semillas puede aumentar el consumo de fibra. Este nutriente contribuye al control del colesterol, la glucemia, la inflamación y la presión arterial, todos elementos vinculados con la salud cardiovascular. La actividad física frecuente y las pausas durante las jornadas sedentarias también forman parte de las medidas preventivas.

El estrés crónico puede favorecer procesos inflamatorios relacionados con la formación de coágulos y el deterioro de las arterias. Los especialistas recomiendan identificar sus causas y desarrollar estrategias saludables para afrontarlo. Benin destacó que las decisiones pequeñas y sostenidas a lo largo del tiempo pueden disminuir de manera significativa la probabilidad de padecer un ACV.