El oficialismo espera los calendarios provinciales para definir alianzas clave de cara a las elecciones de 2027
La Libertad Avanza prevé comenzar las negociaciones electorales con sus aliados una vez que las provincias definan sus respectivos calendarios para 2027. En el oficialismo anticipan una estrategia más flexible que la utilizada durante las legislativas de 2025, con conversaciones adaptadas a las características de cada distrito. La posibilidad contempla tanto listas conjuntas como acuerdos sobre las condiciones en las que competirán las distintas fuerzas.
Hasta el momento, Tucumán aparece como la provincia que ya estableció una fecha para sus comicios: el gobernador Osvaldo Jaldo dispuso que las elecciones provinciales se realicen el 9 de mayo de 2027, separadas de las nacionales. En la Casa Rosada esperan conocer las decisiones del resto de los gobernadores antes de avanzar con negociaciones concretas. «Estamos con la mejor predisposición para acordar, a la espera de que pongan las fechas de elecciones», indicó una fuente libertaria.
La definición dependerá también de los sistemas electorales que utilice cada jurisdicción. Desde el oficialismo explican que algunos espacios aliados podrían preferir competir por separado, mientras que en otros distritos habría margen para conformar coaliciones. «Cada provincia es un mundo», resumieron desde el espacio libertario.
Una estrategia diferenciada según cada provincia
El armado nacional de LLA, encabezado por Karina Milei, analiza repetir acuerdos en Mendoza, Chaco y Entre Ríos. En Santa Fe y Jujuy, en cambio, la amplitud de las coaliciones que actualmente respaldan a los gobiernos provinciales presenta mayores dificultades para alcanzar un entendimiento electoral. También existe expectativa dentro del oficialismo por mejorar su desempeño en distritos donde considera que podría disputar gobernaciones.
Entre esas provincias aparecen Tierra del Fuego, Mendoza y Salta, mientras algunos dirigentes incluyen a La Pampa si avanzara una eventual alianza con el PRO. El oficialismo también proyecta presentar candidatos propios en las cinco provincias gobernadas por el peronismo: Buenos Aires, Formosa, La Rioja, La Pampa y Tierra del Fuego. El alcance definitivo de esos armados dependerá de las negociaciones que se desarrollen durante los próximos meses.
Otro cambio respecto de elecciones anteriores es la posición frente a los posibles desdoblamientos. La Casa Rosada ya no considera necesariamente inconveniente que los gobernadores separen sus elecciones de las nacionales. Desde el oficialismo argumentan que las diferencias entre los sistemas electorales provinciales permiten administrar cada competencia de manera independiente.
El equilibrio con la agenda legislativa
Las conversaciones electorales se desarrollarán mientras el Gobierno busca sostener los acuerdos necesarios para avanzar con su agenda en el Congreso. La reciente discusión en el Senado sobre la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada expuso diferencias con algunos mandatarios que habitualmente acompañaron iniciativas del Ejecutivo. El capítulo referido a la extranjerización de tierras terminó siendo retirado durante el tratamiento legislativo.
Jaldo manifestó públicamente la posición contraria de la senadora tucumana Beatriz Avila sobre ese punto. También expresaron objeciones dirigentes vinculados con los gobernadores Rolando Figueroa, de Neuquén, y Gustavo Sáenz, de Salta. Esas diferencias llevaron al oficialismo a revisar cómo combinar las negociaciones legislativas con los futuros acuerdos electorales.
Semanas antes, la Casa Rosada identificaba como aliados a gobiernos de Neuquén, Río Negro, Santa Cruz, Mendoza, Santa Fe, Entre Ríos, Corrientes, Salta, Jujuy, Tucumán, Catamarca, Chaco y San Luis. También incluía a la Ciudad de Buenos Aires, donde la relación con el PRO presenta una dinámica propia. La composición de ese bloque puede variar según cada proyecto y las necesidades políticas de los gobernadores.
Dentro de la mesa política oficialista reconocen que el desafío será coordinar los intereses partidarios con la agenda parlamentaria y las negociaciones de 2027. El calendario que adopte cada provincia será uno de los primeros elementos para ordenar esas conversaciones. A partir de allí, LLA prevé definir acuerdos de manera individual con cada uno de sus aliados.