Francia, en máxima tensión: Macron pidió calma y endurece las restricciones a las protestas
Francia se prepara para un nuevo fin de semana de tensión social, con restricciones a las protestas y un importante despliegue de seguridad. El presidente Emmanuel Macron pidió recuperar la tranquilidad y acusó a sectores de extrema izquierda de intentar desestabilizar las instituciones durante los recientes episodios de violencia.
“Queremos un regreso a la calma”, afirmó el mandatario después de una reunión de seguridad en el Palacio del Elíseo. También sostuvo que grupos organizados de ultraizquierda protagonizaron actos “políticos e incluso sediciosos” con el objetivo de “hacer caer la República”. Sus declaraciones se produjeron antes de las movilizaciones previstas para este sábado, convocadas por los Chalecos Amarillos y organizaciones sindicales.
Las autoridades anunciaron nuevas restricciones para contener posibles disturbios. En París, la policía extendió el toque de queda en determinadas zonas, con vigencia nocturna entre las 23 y las 6 hasta el lunes próximo. Además, se prohibieron las reuniones no declaradas en sectores sensibles de la capital, entre ellos los alrededores del Elíseo, la Asamblea Nacional, el Senado, los Campos Elíseos y las estaciones ferroviarias.
Macron anticipó que el sábado solo se permitirán las manifestaciones organizadas por sindicatos y que se establecerán recorridos alternativos para proteger los centros urbanos, los comercios y los edificios. “La recomendación general es que no haya manifestaciones en los próximos días”, advirtió. Sin embargo, el Gobierno descartó por ahora declarar el estado de emergencia.
La crisis se profundizó después de los disturbios del sábado pasado, que dejaron miles de comercios saqueados, vehículos incendiados y enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad. Según el ministro de Justicia, Gérald Darmanin, 217 de las 2.700 personas detenidas durante los episodios y en los días posteriores fueron encarceladas, mientras que otras 1.000 continuaban siendo procesadas.
En paralelo, el primer ministro Sébastien Lecornu reunió a representantes de distintas fuerzas políticas junto con funcionarios de Seguridad y Justicia y responsables de los servicios de inteligencia. El Gobierno también prevé encuentros con alcaldes, estudiantes, sindicatos y representantes empresariales para abordar la situación. La convocatoria reunió a la mayoría de los partidos, aunque Agrupación Nacional, la fuerza de Marine Le Pen, envió a un representante de menor rango.
El operativo de seguridad para el fin de semana incluirá vehículos blindados y unidades especiales de la policía y la gendarmería, además de militares de la misión Sentinelle. Varias ciudades, entre ellas Lyon, Marsella, Rouen y Toulon, ya prohibieron las protestas previstas para el sábado. Los organizadores, por su parte, anticiparon nuevas movilizaciones nacionales y una huelga general para el 5 de noviembre.
La agitación representa un desafío político para el Gobierno a pocos meses de las elecciones presidenciales previstas para abril y mayo. Macron no podrá presentarse a la reelección, mientras que Marine Le Pen aparece entre las principales figuras de la contienda, de acuerdo con las encuestas mencionadas en los reportes.