Cómo avanza el proyecto que evalúa el Gobierno de flexibilizar el uso de dólares bancarios para ampliar el crédito
El Gobierno estudia introducir nuevas flexibilizaciones para ampliar los préstamos en dólares a empresas y particulares, en momentos en que el crédito en pesos muestra señales dispares. La discusión apunta a revisar algunas de las restricciones establecidas después de la crisis de 2001 para limitar los descalces de moneda dentro del sistema financiero. El objetivo sería aprovechar una mayor porción de la liquidez en dólares depositada en los bancos sin eliminar las salvaguardas vigentes.
El presidente del Banco Central (BCRA), Santiago Bausili, confirmó que el tema forma parte de las discusiones regulatorias. Aunque descartó una nueva reducción de los encajes bancarios como herramienta para impulsar el crédito, consideró que las restricciones sobre el uso de depósitos en dólares «ameritan que se debatan, se expandan y se profundice en el debate». La normativa actual restringe principalmente esos préstamos a personas o empresas capaces de generar ingresos en moneda extranjera.
Bausili sostuvo que las reglas introducidas después de 2001 permitieron disminuir el riesgo de descalce entre los depósitos y los créditos otorgados por las entidades. Al mismo tiempo, planteó que deben analizarse también sus efectos sobre la profundidad del sistema financiero argentino. Cualquier modificación deberá contemplar que el Banco Central tiene una capacidad diferente para asistir al sistema ante problemas de liquidez en dólares que en moneda local.
El crédito en pesos y dólares mostró comportamientos diferentes
Los datos sobre el financiamiento al sector privado presentan diagnósticos diferentes según la medición utilizada. El último Informe Monetario Mensual del BCRA registró durante julio una expansión del crédito en pesos medido en términos constantes. La consultora Equilibra, en cambio, calculó una reducción real desestacionalizada del 2,8% mensual.
Según esa estimación privada, los préstamos destinados a familias disminuyeron un 2,6% mensual real y los dirigidos a empresas cayeron un 3,1%. Los créditos en dólares tuvieron otro comportamiento y aumentaron un 5,3% desestacionalizado durante julio. Cerca del 90% de ese financiamiento corresponde a préstamos de sola firma, utilizados principalmente para operaciones vinculadas con el comercio exterior.
El crecimiento del crédito en moneda extranjera encuentra límites en las condiciones que deben cumplir los tomadores. El Central ya implementó dos flexibilizaciones: permitió que las entidades prestaran dólares propios obtenidos mediante emisiones de deuda y posteriormente habilitó financiamiento a clientes con ingresos en pesos cuando cuenten con el respaldo de una empresa exportadora. Según el artículo, ninguna de esas alternativas consiguió hasta ahora una utilización significativa.
Cuánto margen existe para ampliar los préstamos
Los depósitos en dólares del sistema bancario superan los USD 40.000 millones. La discusión no contempla habilitar el uso indiscriminado de esos recursos, sino determinar cuánto espacio existe para ampliar el financiamiento sin comprometer la liquidez ni la solvencia de las entidades. Dentro de ese debate se menciona un volumen cercano a USD 7.000 millones actualmente inmovilizado como parte de las exigencias prudenciales del sistema.
Jorge Vasconcelos, economista del IERAL de la Fundación Mediterránea, consideró que existe margen para aumentar los préstamos empresariales en dólares sin necesariamente comprometer la estabilidad bancaria. Señaló que el marco vigente tiene su origen en una regulación de 2002 y que desde entonces cambiaron distintas condiciones económicas y financieras. Sin embargo, remarcó que la Argentina continúa siendo una economía bimonetaria y que el Banco Central no funciona como prestamista de última instancia en dólares de la misma manera que puede hacerlo en pesos.
Ese punto concentra buena parte de las precauciones alrededor de una eventual modificación. Una expansión del crédito en moneda extranjera hacia personas o compañías cuyos ingresos están denominados en pesos puede generar un descalce si el tipo de cambio registra movimientos importantes. Por ese motivo, el alcance y las condiciones de cualquier flexibilización resultarían centrales para determinar su impacto sobre el sistema.
Las alternativas para impulsar el financiamiento
El economista Amilcar Collante planteó que una alternativa para ampliar el crédito podría ser fortalecer los instrumentos ajustados por UVA. Según su análisis, la incorporación de dólares al circuito financiero no avanzó con la intensidad esperada y persisten interrogantes sobre la evolución de los depósitos en moneda extranjera. En ese contexto, consideró que fomentar instrumentos denominados en pesos podría funcionar como una opción intermedia.
La discusión aparece mientras el Gobierno busca mecanismos para que la recuperación de algunos sectores tenga una mayor transmisión hacia el resto de la actividad. Una expansión del financiamiento permitiría aumentar los recursos disponibles para inversión, capital de trabajo y consumo, aunque las autoridades deberán ponderar ese objetivo frente a los riesgos financieros derivados de prestar en una moneda diferente de aquella en la que perciben ingresos los deudores. Por ahora, el Banco Central planteó el asunto como una posibilidad en evaluación y no como una modificación ya definida.