Los aranceles de Estados Unidos reordenaron el comercio mundial y abrieron oportunidades para Argentina
La política arancelaria iniciada por Estados Unidos en abril de 2025 modificó los flujos comerciales internacionales y profundizó el distanciamiento con China, aunque no provocó una contracción general del intercambio de bienes. Un informe de la Fundación INAI señaló que el comercio mundial alcanzó los USD 26,3 billones durante 2025, un crecimiento del 6,7% frente al año anterior. En ese proceso, algunos terceros países encontraron nuevas oportunidades para ocupar espacios dejados por la reducción del intercambio directo entre las dos mayores economías.
El cambio comenzó el 2 de abril de 2025, jornada denominada por la administración de Donald Trump como «Día de la Liberación», cuando Washington anunció sobretasas de entre el 10% y el 50% para diferentes socios comerciales. El esquema se justificó a partir de los déficits bilaterales estadounidenses y de los aranceles que otros países aplicaban sobre sus productos. Posteriormente, numerosos gobiernos optaron por negociar condiciones bilaterales con Estados Unidos.
China respondió con medidas propias y la relación comercial entre ambas potencias registró una fuerte reducción. Según los datos de la Organización Mundial del Comercio (OMC) recopilados por INAI, las exportaciones estadounidenses hacia China disminuyeron un 26% durante 2025, mientras que los envíos chinos hacia Estados Unidos retrocedieron un 29%. La baja bilateral convivió, sin embargo, con una expansión del comercio global superior a la registrada durante 2024, cuando había crecido un 2,2%.
Estados Unidos y China mantuvieron su peso global
La modificación de los intercambios entre Washington y Beijing no significó que ambas economías se retiraran de las cadenas internacionales. Estados Unidos incrementó sus importaciones totales un 4,4% y su déficit comercial avanzó un 2%. China, por su parte, aumentó sus exportaciones al mundo un 5,5% y amplió su superávit comercial en un 20%.
Para la Fundación INAI, los resultados muestran que la política arancelaria produjo efectos más claros sobre la orientación geográfica del comercio que sobre el volumen global de los intercambios. La reducción de las operaciones directas entre Estados Unidos y China fue acompañada por una búsqueda de proveedores y compradores alternativos. Ese movimiento generó posibilidades para economías capaces de sustituir parcialmente productos que antes circulaban entre las dos potencias.
El informe también identifica una mayor tendencia hacia acuerdos bilaterales, en contraste con el predominio de reglas multilaterales que caracterizó otras etapas del comercio internacional. La mayoría de los socios de Estados Unidos buscó negociar nuevas condiciones con Washington en lugar de responder mediante una escalada arancelaria comparable a la de China. Así, la transformación se produjo principalmente en la distribución de los flujos y en las relaciones entre mercados.
Argentina aumentó sus exportaciones por encima del promedio mundial
Dentro de ese escenario, las exportaciones argentinas crecieron un 9,3% durante 2025, frente al avance mundial del 6,7%. Las importaciones del país aumentaron todavía más, un 24,7%, en un período caracterizado por una recuperación de los niveles de apertura comercial. El desempeño mostró que la reorganización internacional coincidió con una mayor participación argentina en distintos mercados.
Uno de los cambios más marcados se produjo en las ventas hacia China, que aumentaron cerca del 54%. INAI plantea que una parte de esa expansión podría estar relacionada con la reducción del comercio entre Beijing y Washington. El informe encontró coincidencias entre productos argentinos que aumentaron sus envíos al mercado chino y rubros en los que Estados Unidos perdió participación.
La relación no implica que todo el crecimiento de las exportaciones argentinas hacia China responda exclusivamente a los aranceles estadounidenses. El trabajo la presenta como uno de los factores que podrían haber favorecido desvíos de comercio y la aparición de proveedores alternativos. La magnitud de esas oportunidades dependerá de la evolución de las relaciones entre las dos potencias y de la capacidad argentina para sostener su presencia en esos mercados.