Búsqueda de Benjamín: el padre del menor habría confesado el crimen
La desaparición de Benjamín Gutiérrez, de tan solo tres años, estremece a la localidad de Atahona, a unos 84 kilómetros de San Miguel de Tucumán. En las últimas horas, la causa tomó un giro inesperado. La averiguación de paradero se convirtió en la investigación de un homicidio y los principales sospechosos son los padres del menor. El progenitor del niño habría confesado la autoría del crimen y la zona donde ocultó el cuerpo. La información aún no fue confirmada por la justicia, pero habría indicios que avalan la hipótesis de homicidio.
El fiscal Miguel Varela, recibió información de vecinos de la zona sobre los lugares que frecuentaba el padre del menor. Desde la Fiscalía de Homicidio y Graves Atentados contra las Personas del Centro Judicial Concepción, aseguraron que “se produjo una aproximación al lugar donde podría estar el cuerpo del pequeño Benjamín”. A partir de esto, distintos estamentos policiales y judiciales se hicieron presentes el día de ayer en la zona de Atahona, sobre la ruta 157, donde se encuentra la vivienda de la familia. Trabajó el Equipo Científico de Investigaciones Fiscales (ECIF), efectivos policiales de la Jefatura de Zona y Regional; especialistas de Bomberos de Bella Vista y Yerba Buena con sus canes. La búsqueda se reinició esta mañana. Se podrían utilizar retroexcavadoras para facilitar las tareas.
La denuncia
La causa se inició por la denuncia de las abuelas del niño en febrero pasado. Estas notaron su ausencia y tomaron el testimonio de los hermanitos del nene. Esto fue clave para torcer el rumbo de la investigación y abrir la sospecha sobre los padres del menor. “Los chicos dijeron que Benja era un angelito y que no lo iban a encontrar, que su papá le lastimó la cabeza con un ladrillo”, relató la abuela de la víctima. Todo empezó cuando una de las abuelas del menor advirtió que cada vez que sus nietos iban a visitarla faltaba Benjamín y sus padres brindaban alguna excusa. Aseguraban que su nieto se había quedado durmiendo, o que estaba en la casa de algún otro familiar.
“Un día viene el hermanito más grande y me dice que Benja había sufrido un accidente, que un perro le había mordido la cara y había muerto”, relató Mercedes Luna, la abuela paterna. Sin embargo, en el hospital no había ningún niño con esas heridas. “Ahí tomamos conciencia de que estaba desaparecido”, sostuvo. De acuerdo a las abuelas, Benjamín faltaría en su hogar hace más de un año. “Al principio tenía esperanzas de que lo hubieran regalado o vendido, pero pensaba que él estaba vivo. No quería creer que mi hijo lo hubiera matado, pero esa esperanza hoy ya la perdí. Creo que Benja está muerto”, manifestó su abuela, quien indicó que sus padres tenían problemas de adicciones y mantenían un maltrato constante sobre el niño.
Pacto de silencio
Los investigadores decidieron avanzar en la hipótesis. Sin embargo, no encontraron cooperación por parte de los padres. La mamá del menor afirmó que no tenía ningún hijo con ese nombre. Por su parte, el padre que actualmente está preso por violencia de género, también lo desconoció. “Es evidente que existió un pacto de silencio, una confabulación entre ambos progenitores”, señaló Álvaro Zelarayán, abogado de la abuela materna del menor. No obstante, la declaración quedó rápidamente “desvirtuada con los informes de la maternidad y del registro civil”. Estos indican que Benjamín efectivamente existe, por lo que se encuentra desaparecido..
Un relato de horror
La Justicia otorgó a la abuela materna la guarda provisoria de sus nietos, quienes comenzaron a hablar sobre lo que podría haberle sucedido a Benjamín. “Ellos dicen que el papá lastimó a Benja. Me contaron que le pegaba con un machete, con un látigo, con botellas, con fierros. Lo torturaba a Benja, lo mordía. Le molesta que los chicos lloren, no le gusta el ruido. Cuando está drogado…pienso que no se habrá medido y se le fue la mano”, relató. Por otro lado, respecto a su propia hija, sostuvo que la creía capaz de “hacerle daño a su hijo, porque estaba ciega por él (su pareja)”. “Hubiera hecho cualquier cosa por él. Por eso creo que le ha colaborado inventando la historia de que Benja no había nacido”, sentenció.
Antes de que naciera Benjamín, el matrimonio perdió a otro de sus hijos. Se llamaba Rodrigo y tenía un año. La autopsia entonces determinó que había muerto por broncoaspiración y la causa se archivó. Sin embargo, su abuela relató las inconsistencias de aquel caso. “Rodrigo llegó muerto al hospital”. Nos dijeron que supuestamente sufrió una broncoaspiración pero tenía quebrado el brazo, la pierna, un golpe muy fuerte en la cabeza y un desgarro de 4 centímetros en la boca, sobre el labio, que le llegaba al ojo. Fuimos como abuelos a pedir explicaciones a la fiscalía de Monteros y nos cerraron la puerta en la cara”, aseguró. El fiscal Jorge Carrasco consideró que no había pruebas suficientes para afirmar que había sido víctima de una muerte violenta y el caso se cerró.

