Una reciente investigación indica que el consumo de bebidas energizantes, diseñadas para aumentar la energía a través de cafeína u otros estimulantes, se asocia con un mayor riesgo de problemas de salud mental en niños y jóvenes. La revisión, realizada por FUSE, el Centro de Investigación Traslacional en Salud Pública de la Universidad de Teesside y la Universidad de Newcastle en el Reino Unido, analizó datos de 57 estudios que abarcaron a más de 1,2 millones de niños y jóvenes de más de 21 países que consumían estas bebidas.

Los resultados revelaron un aumento del riesgo de trastornos de salud mental. Entre los cuales se incluyen trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH), depresión, ansiedad y pensamientos suicidas. La profesora Amelia Lake, autora principal de la investigación, mencionó que se observó una lista aún mayor de resultados negativos asociados en niños y jóvenes. Se resaltó que estas conclusiones se suman a investigaciones anteriores y refuerzan la evidencia de los impactos perjudiciales para la salud.

El doctor Fernando Burgos (MN 81.759), médico pediatra de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP), expresó que estas bebidas que contienen cafeína, taurina, guaraná y ginseng, afectan los neurotransmisores del sistema nervioso central. En consecuencia, generando estimulación y alteraciones metabólicas y cardíacas. Además, advirtió sobre el riesgo de combinación con alcohol y destacó los posibles efectos negativos en el sistema nervioso. Especialmente, en casos diagnosticados de niños con trastornos de atención e hiperactividad. También señaló la influencia negativa en la salud cardíaca, con riesgo de palpitaciones, aumento de la frecuencia cardíaca y posibles complicaciones. Para aquellos con patologías cardíacas preexistentes, se desaconseja fuertemente.

A nivel mundial no hay muchos países que hayan tomado medidas al respecto. Entre los pocos, se encuentra el Reino Unido, donde los expertos han hecho un petitorio al gobierno. Instan a prohibir la venta de estas bebidas a menores de 16 años. Y la profesora Lake afirmó no tienen lugar en las dietas de niños y jóvenes. En este sentido, los pediatras desaconsejan su consumo en el grupo de 12 a 18 años, y sugieren controlar rigurosamente su ingesta debido a los efectos no deseados asociados al exceso de estas bebidas.