Reservas, riesgo país e inflación: las claves de la nueva estrategia oficial
A dos meses del acuerdo con el FMI y con el nuevo esquema de flotación cambiaria entre bandas ya en marcha, el Gobierno activó un paquete de medidas para reforzar la acumulación de reservas sin intervenir directamente en el mercado cambiario. El objetivo es doble: sostener el proceso de desinflación en curso y reducir el riesgo país para mejorar el acceso al crédito externo.
Según analistas del mercado, esta estrategia apunta a evitar tensiones monetarias durante la etapa más sensible del calendario electoral, al tiempo que busca mostrar capacidad de pago sin recurrir al Banco Central. La clave: atraer divisas mediante emisiones del Tesoro y préstamos internacionales, sin emisión de pesos.
Entre las novedades se destaca la autorización para que el Tesoro emita bonos en pesos suscribibles en dólares, con un tope de USD 1.000 millones mensuales. Además, esta semana se concretó la ampliación del préstamo Repo con bancos internacionales, por un total de USD 2.000 millones. Ambas operaciones suman reservas sin que el BCRA deba intervenir, fortaleciendo la posición financiera del país.
El asesor financiero Federico Domínguez valoró esta medida y sostuvo que permite «reforzar la señal de disciplina fiscal, al financiar al Tesoro con superávit primario en lugar de recurrir a emisión monetaria». En paralelo, indicó que el Tesoro podría aprovechar parte de sus tenencias en pesos en el BCRA y el Banco Nación —que suman más de $21 billones— para adquirir divisas sin afectar la cotización oficial.
Reservas, inflación y acceso al crédito
Según la consultora Abeceb, la recomposición de reservas es el principal desafío macroeconómico actual. «El BCRA no logra acumular reservas netas porque solo compra si el dólar toca el piso de la banda, algo improbable con una cotización estable cerca de $1.200», señalaron.
La escasez de divisas afecta otros frentes. Ricardo Delgado, director de Analytica, advirtió que sin reservas suficientes no bajará el riesgo país, lo que limita la posibilidad de volver a los mercados internacionales. A su vez, remarcó que «la demanda minorista ya extrae más de USD 1.000 millones mensuales» del mercado oficial, presionando al BCRA.
Pese a estos desafíos, el Gobierno mantiene como meta reducir la inflación a niveles cercanos al 1% mensual hacia octubre. Sin embargo, Delgado alertó que la compra de divisas vía BCRA implicaría más emisión, dificultando el objetivo. Domínguez, en cambio, se mostró optimista y remarcó que «con inflación a la baja y tasa real positiva, es posible avanzar en la remonetización de la economía».
Impacto sobre la deuda y el crédito interno
Abeceb proyectó que una baja de 300 puntos en el riesgo país permitiría renovar deuda en mercados internacionales y reducir la presión sobre el crédito doméstico. Esto, a su vez, facilitaría el financiamiento de pymes y consumidores, dinamizando la actividad y la recaudación tributaria.
En ese sentido, la consultora 1816 destacó que las nuevas colocaciones podrían ser clave para elevar las reservas netas. No obstante, aclararon que si los suscriptores son locales, el impacto será limitado, a menos que los instrumentos atraigan divisas frescas.
Empleo, competitividad y tipo de cambio
El plan económico también enfrenta tensiones desde el frente productivo. Según Delgado, el tipo de cambio actual, que busca mantenerse cerca del piso de la banda, «genera una pérdida de competitividad» que ya estaría afectando al empleo. «En el último año se perdieron casi 100.000 puestos en el sector privado formal», sostuvo.
Asimismo, criticó el estancamiento industrial y advirtió que, salvo el petróleo y alguna rama puntual, «la actividad está por debajo del promedio 2016-2023».
En contraste, el Gobierno considera que la estabilidad cambiaria es clave para sostener la baja de precios. Para ello, busca evitar la intervención directa del BCRA y delegar la acumulación de divisas al Tesoro, mediante mecanismos financieros que no impliquen expandir la base monetaria.
Disciplina monetaria y cumplimiento con el Fondo
En materia monetaria, el Ejecutivo también avanzó con la eliminación de los pasivos remunerados del BCRA. A partir del 10 de julio, la única referencia será la base monetaria. Según Domínguez, esto permitirá «mejor control de los agregados» y consolidará «el compromiso moral con los tenedores de pesos».
La consultora 1816 interpretó parte del paquete como una señal al FMI. El objetivo: obtener un nuevo waiver y destrabar el desembolso de USD 2.000 millones. También destacaron la necesidad de reforzar las reservas ante una demanda de dólares sostenida y un déficit externo que podría rondar los USD 18.000 millones en 2025.
Finalmente, la llegada de más dólares —como los USD 1.700 millones que YPF prevé ingresar por un préstamo sindicado— podría ser aprovechada por el Tesoro para sumar reservas sin tocar el tipo de cambio. Con ese mecanismo, el Ejecutivo espera despejar dudas y avanzar hacia un horizonte financiero más estable.
