Los gobernadores peronistas consideran que su influencia en la designación de Ariel Lijo para la Corte Suprema está sobrevalorada y aseguran que la negociación “prácticamente estaba cerrada” el año pasado. Sin embargo, el Gobierno postergó la decisión debido a su estrategia de impulsar el nombramiento simultáneo de Lijo y Manuel García-Mansilla, el otro candidato de Javier Milei para el máximo tribunal.

A este escenario se sumó el impacto político del escándalo con la criptomoneda $LIBRA, lo que genera incertidumbre sobre la sesión en el Senado prevista para el jueves. En esa jornada, además del pliego de Lijo, estaba en agenda la suspensión de las elecciones Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO).

El juego político detrás del pliego de Lijo

Dentro del PJ existen distintas posturas sobre la designación de Lijo. “Parte de la partida es por Ficha Limpia. No tiene que caer, puede postergarse sin tiempo. Escuchar a los ‘dialoguistas’ en Diputados permite esa conclusión. La llave siempre la tuvo Cristina Kirchner”, comentó un dirigente de una provincia peronista antes de que estallara el escándalo cripto.

Desde este sector sostienen que la estrategia política es clara: “Ficha Limpia es de Macri; Lijo es de Milei. ¿Qué haría cualquiera? Si no hubiera acuerdo, el dictamen del pliego no tendría las firmas de Lucía Corpacci y Claudia Ledesma Abdala de Zamora”.

Corpacci, cercana a Kirchner, también mantiene diálogo con el gobernador de Catamarca, Raúl Jalil, un aliado de Milei. En tanto, la firma de Ledesma Abdala siempre se interpretó como un gesto de Cristina, aunque su esposo, el gobernador de Santiago del Estero, Gerardo Zamora, tiene su propia estrategia política.

Además, el control en el Senado es otro factor clave. “Zamora tiene más peso en la Cámara Alta que Axel (Kicillof). Los tres senadores santiagueños responden a él, mientras que los tres bonaerenses no son del gobernador”, explicaron fuentes del PJ.

En ese contexto, el exgobernador sanjuanino Sergio Uñac, quien ha tenido idas y vueltas con Kirchner, también se sumó al respaldo del pliego. Sin embargo, la influencia de la expresidenta sobre los gobernadores ya no es la misma que en años anteriores.

Negociaciones con la Casa Rosada y la incertidumbre en el Senado

Los gobernadores peronistas remarcan que nadie del Ejecutivo los contactó formalmente para dialogar sobre el pliego de Lijo. La interlocución, sostienen, la maneja Santiago Caputo, estratega de Milei, quien ha centrado sus esfuerzos en negociar directamente con senadores alineados con el kirchnerismo.

Un dirigente del PJ señaló que “los apoyos se los consiguió él mismo”, en referencia a Lijo, y advirtió que la clave de la negociación podría estar en el tratamiento de la ficha limpia. “No hay tiempo en el Senado para dictaminar y tratarla en extraordinarias, salvo un trámite especial. Lo más probable es que quede cajoneada. En Diputados ya cumplieron, ahora veremos”, agregó.

Desde el peronismo advierten que los acuerdos están “atados con alambre” y que, por lo tanto, no hay garantías de que se cumplan. En este sentido, señalan que el propio Lijo no puede asegurar su designación hasta que se defina la configuración final de la Corte Suprema.