Luego de una reñida definición entre el expresidente de Brasil, «Lula» Da Silva (PT) y el actual mandatario Jair Bolsonaro (PL), el primero se impuso por 4 puntos sobre el segundo en esta primera vuelta. Sin embargo, no alcanzó para resolver en una primera contienda la elección ya que el sistema electoral de Brasil requiere que se alcance el 50% de los votos para proclamarse vencedor.

Muchos analistas se sorprendieron por los resultados, ya que las consultoras privadas vaticinaban un resultado con una diferencia más holgada para el candidato del PT. Esta información no es un dato menor, ya que es la elección más polarizada desde que Brasil recuperó la democracia en 1985.

La Dra. Luciana Panke analizó que «aunque que el expresidente (Lula Da Silva) ha ganado en votos, le hizo falta un 2%. Los gobiernos de los Estados son más centro derecha y el Senado/Cámara Alta también». En este sentido consideró que Brasil «confirma el perfil más conservador y derechista en la política». Respecto a las proyecciones de las encuestadoras, Panke señaló que «subestimaron el segundo postulante en las encuestas. Lula tuvo 48% está de acuerdo con las encuestas, ahora Bolsonaro con más de 40% no se pensaba».

En el camino de esta contienda quedaron la candidata del MDB, Simone Tebet, que terminó aglutinando el 4,2% de los votos y el candidato del PDT, Ciro Gomes, que logró el 3,1% de los votos. En este sentido, estas semanas serán decisivas para saber dónde orientaran sus votos, los postulantes que quedaron en el camino y cuál será la estrategia de cada uno de los contendientes de camino a la segunda vuelta, que se realizará el domingo 30 de octubre.