La Unión Obrera de la Construcción de la República Argentina (UOCRA) se sumó a los gremios que pactaron aumentos salariales alineados con la pauta inflacionaria establecida por el Ministerio de Economía. El acuerdo firmado establece un incremento del 4,3% para el período enero-marzo, distribuido en tres tramos del 1,8%, 1,5% y 1%, además de dos sumas fijas no remunerativas de $20.000 para febrero y marzo.

La organización que lidera Gerardo Martínez, reconocido por su buen vínculo con el Gobierno, adoptó una postura similar a la de otros sindicatos como Camioneros, la UOM y Gastronómicos, facilitando la implementación de la estrategia oficial de moderación salarial. En un gesto poco habitual, la Secretaría de Trabajo anunció la homologación del acuerdo mediante un comunicado en el que destacó que la negociación “refleja el compromiso del sector con la estabilidad económica” y que se garantizó la protección del poder adquisitivo de los trabajadores sin afectar la meta de desaceleración inflacionaria.

Detalles del acuerdo

El entendimiento entre la UOCRA, la Cámara Argentina de la Construcción (Camarco) y la Federación Argentina de Entidades de la Construcción (FAEC) estipula que el aumento será escalonado: 1,8% en enero, 1,5% en febrero y 1% en marzo. A su vez, se suman dos pagos no remunerativos de $20.000 en los últimos dos meses del trimestre.

Este esquema sigue la misma lógica de la última paritaria del sector, que en noviembre pasado acordó una mejora del 12,48% para el período octubre-diciembre, con aumentos acumulativos y un bono no remunerativo de $150.000 en seis cuotas quincenales.

Paritarias alineadas con la pauta oficial

El acuerdo de la UOCRA no es un hecho aislado. El Ministerio de Economía viene presionando a los sindicatos para que adapten sus reclamos a la política de desaceleración inflacionaria, lo que llevó a varios gremios a reformular sus negociaciones.

Uno de los primeros en ceder fue Luis Barrionuevo, líder del Sindicato de Gastronómicos, que aceptó modificar la paritaria firmada en diciembre: en lugar de un 16% por cuatro meses, la actualización salarial será del 7,6% en seis meses, con aumentos decrecientes del 2% en diciembre hasta llegar al 0,5% en mayo. Esta reformulación permitió que el convenio fuera homologado tras la presión del Gobierno.

Un caso similar es el de la Federación de Trabajadores de la Sanidad (FATSA), liderada por Héctor Daer. Aunque había acordado un 11,4% para octubre-diciembre, el Ministerio de Trabajo bloqueó la homologación por considerarlo incompatible con la meta inflacionaria. En estos días, el gremio y las cámaras empresariales están renegociando la cifra para ajustarse a los límites fijados por Economía.

El alineamiento de los sindicatos con el Gobierno

Desde el inicio del año, varios gremios reconfiguraron sus negociaciones para ajustarse a la política oficial. Uno de los primeros en hacerlo fue el Sindicato de Camioneros, que inicialmente reclamaba un 15% para diciembre-febrero, pero terminó aceptando un modesto 5,5% en tres tramos (2,2% en diciembre, 1,8% en enero y 1,5% en febrero).

A este acuerdo se sumó la Federación de Trabajadores de Edificios de Renta y Horizontal (FATERyH), encabezada por Víctor Santa María, que cerró un 3,3% en dos tramos (1,8% en enero y 1,5% en febrero), manteniendo la línea impuesta por Economía.

Lo mismo ocurrió con la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), uno de los gremios más importantes de la industria, que pactó un 12,3% escalonado para el período noviembre-marzo. Los incrementos se distribuyeron en cinco tramos: 5,5% en noviembre, 2% en diciembre, 1,8% en enero, 1,5% en febrero y 1% en marzo.

Una estrategia oficial para contener la inflación

El Gobierno de Javier Milei considera que la moderación salarial es clave para consolidar el descenso de la inflación. La política de “paritarias alineadas” busca evitar que los aumentos de sueldos presionen sobre los precios y permitan sostener el esquema de estabilización económica.

Si bien la CGT mantiene diferencias con la Casa Rosada, lo cierto es que cada vez más sindicatos están aceptando firmar acuerdos en línea con la estrategia oficial, lo que marca un punto de inflexión en las relaciones entre el Ejecutivo y el sindicalismo.