La Unidad de Información Financiera (UIF), conducida por Paul Starc, logró recuperar propiedades de lujo que formaban parte de la red de lavado atribuida Daniel Muñoz, exsecretario privado de Néstor Kirchner. La operación incluyó un departamento en Villa Urquiza, adquirido con fondos ilícitos, y representa el primer decomiso anticipado que realiza el organismo.

Con esta medida, el Estado incorporó un activo clave dentro de la causa por corrupción que involucra a Muñoz, considerado una figura central en el circuito financiero ilegal montado durante los años de gestión kirchnerista.

El decomiso anticipado permite al Estado incautar bienes de origen ilegal incluso antes de una condena firme, y está respaldado por la legislación nacional y la Recomendación 4 del Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI). La idea es evitar que los activos desaparezcan, cambien de dueño o regresen al circuito criminal durante el proceso judicial.

“Recuperar activos de la corrupción es tan importante como condenar. Es dinero que debe volver al servicio de la sociedad”, afirmó Starc. La UIF, según detalló, lleva recuperados más de $150 millones en bienes directamente relacionados con Muñoz y su red.

Inversiones en el país y en el exterior

Según la causa judicial, el entramado de Muñoz incluyó propiedades tanto en Argentina como en el extranjero. Entre ellas, cuatro parcelas en las islas Turks and Caicos, cerca de Cuba y la península de Florida. Donde habrían intentado montar un fallido emprendimiento turístico con fondos provenientes de operaciones de corrupción.

La sofisticación del sistema, según la UIF, revela cómo se usaban offshore y testaferros para mover millones de dólares entre Miami, Nueva York y Buenos Aires. La Justicia argentina logró congelar parte de esos activos en 2022.

De Santa Cruz a los Panamá Papers

Muñoz fue secretario privado de Néstor Kirchner durante sus años como presidente. Y, según los investigadores, consolidó un enriquecimiento millonario mientras mantenía un bajo perfil. En abril de 2016, su nombre apareció en los Panama Papers como titular de una sociedad offshore junto a su esposa, Carolina Pochetti.

A partir de esa revelación periodística, comenzó el derrumbe judicial del matrimonio oriundo de Santa Cruz. Las propiedades que habían adquirido en Estados Unidos fueron vendidas y ese dinero volvió al país mediante maniobras de blanqueo.

Muñoz murió el 25 de mayo de 2016, apenas un mes y medio después de que estallara el escándalo internacional. Padecía un cáncer fulminante y nunca llegó a ser juzgado, pero su nombre quedó marcado en uno de los circuitos de corrupción más grandes de la era kirchnerista.